<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284</id><updated>2011-04-21T19:41:00.235-07:00</updated><title type='text'>Estudios de Literatura y Cine, el blog de Vicente Lastra</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://vicentelastra.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>11</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284.post-3879410703796373837</id><published>2008-08-23T08:50:00.000-07:00</published><updated>2009-01-02T17:07:29.305-08:00</updated><title type='text'>Un día en la esperanza de Alexander Solzhenitsyn</title><content type='html'>“El humanismo racionalista nacido durante el Renacimiento basó la civilización occidental moderna en la tendencia peligrosa a adorar al hombre y sus necesidades materiales. Todo lo que se encontraba más allá del bienestar físico y de la acumulación de bienes materiales, todas las demás necesidades humanas y todas las características de una naturaleza más elevada y sutil, fueron excluidas de la atención del Estado y de los sistemas sociales, como si la vida humana no tuviera sentido superior. Esto proporcionó entrada al Mal, del cual existe en nuestros días un flujo libre y constante. La simple libertad no resuelve, en modo alguno, todos los problemas de la vida humana, y hasta añade varios nuevos…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Alexander Solzhenitsyn, “Discurso en la Universidad de Harvard” (1978), en &lt;em&gt;Denuncia.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SLAzq-NPgzI/AAAAAAAAAMQ/ILHtBKVouNk/s1600-h/SOLZHENITSYN+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237743179977950002" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 251px; CURSOR: hand; HEIGHT: 272px" height="306" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SLAzq-NPgzI/AAAAAAAAAMQ/ILHtBKVouNk/s320/SOLZHENITSYN+1.jpg" width="251" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El domingo 3 de agosto del año que agota este duro invierno austral, comenzó, su última travesía espiritual -la más importante en el espectro de cada hombre-, el Premio Nobel de Literatura 1970, Alexander Solzhenitsyn (1918). Así, el autor de &lt;em&gt;Archipiélago Gulag&lt;/em&gt;, regresaba a la primera plana “cultural” después de vivir prácticamente en el ostracismo público y creativo, la postrera década de su existencia, la misma que había principiado con el retorno a su Rusia natal, allá en 1994.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Plurales resultan los adjetivos que nos sirven para dibujar la silueta compleja, biográfica y artística, del inventor de &lt;em&gt;El primer círculo&lt;/em&gt;; y la enumeración no deja de ser a su vez parcial, veraz y mezquina: discutido, rechazado, aclamado, perseguido, subvalorado, talentoso, menospreciado y agigantado hasta la deformidad; pues cada una de las calificaciones nombradas, se asocian a la semblanza del nacido en el Cáucaso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, una definición del físico y matemático de profesión, aparece como incontrarrestable: fue el mayor disidente de la “intelligentsia” soviética, el único de impacto mediático resonante y trasatlántico, y el díscolo de “espíritu eslavo” por excelencia entre los escritores rusos del siglo pasado –esto no significa que el primero en calidad-, de aquellos literatos que crecieron bajo la oscuridad de dos tiranías opresoras, cuál de ambas más infinita y brutal: la de los genios humanistas de su patria, que los antecedieron en la centuria decimonónica; o la de la barbarie marxista que anidó, demoníaca, en la URSS.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SLAz9A40MeI/AAAAAAAAAMY/kNDlI_svxI4/s1600-h/SOLZHENITSYN+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237743489935225314" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 289px; CURSOR: hand; HEIGHT: 224px" height="274" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SLAz9A40MeI/AAAAAAAAAMY/kNDlI_svxI4/s320/SOLZHENITSYN+3.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En efecto, y abordando la obra literaria del novelista que alcanzó la celebridad con &lt;em&gt;Un día en la&lt;/em&gt; &lt;em&gt;vida de Iván Denisovitch&lt;/em&gt; (1962), registramos que su arte no se singulariza por sus experimentaciones formales o estilísticas, pero sí por la belleza y la transparencia diáfana de su prosa; nunca por la vanguardia e innovación de su construcción, pero afirmativamente por su realismo fiel y el aliento épico de sus manuscritos colosales y desmesurados, al decir correcto de Jorge Edwards.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Vale la pena anotar, que para la perpetuidad, un texto de acusación crítica, presentado en cualquier sociedad humana a futuro -cobijado con deseos de altura intelectual, además de pretensiones de inmortalidad histórica y narrativa-, será siempre comparado a la luz brillante de las siete partes del &lt;em&gt;Archipiélago Gulag&lt;/em&gt;. Por consiguiente, los tópicos de la desilusión luctuosa y luego su evolución en esperanza -esto a pesar de vislumbrarse un horizonte borroso, perdido por la enfermedad y la represión angustiosa del ambiente-, serán a menudo citados en su descripción “ingenua y tierna, muy rusa”, según Ignacio Valente, a raíz de la pluma valiente de &lt;em&gt;Pabellón de cáncer&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SLA0lu-VZpI/AAAAAAAAAMg/ztekEGZrWJQ/s1600-h/SOLZHENITSYN+4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237744189501171346" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="230" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SLA0lu-VZpI/AAAAAAAAAMg/ztekEGZrWJQ/s320/SOLZHENITSYN+4.jpg" width="162" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Recapitulando, y a nuestro entender, no presenciamos en el hacedor de la tetralogía de &lt;em&gt;La rueda roja&lt;/em&gt; a los virtuosos prestidigitadores ficcionales que fueron Nabokov o Pasternak, por citar a dos casos cercanos en el tiempo, sacados de la fila de sus compatriotas, con historias personales muy distintas a la suya. No obstante, en Alexander respiran las heridas que suspiraban lacerantes en Dostoievski, en desmedro de los palacios y quejumbres románticas, que palidecían en la postura etérea de las estatuas de Tolstoi. Acto seguido, es ese dolor, vivido y sufrido, lo que determina su situación de testigo directo, provisto del talento no menor, para recrearlo y mostrarnos el horror del abismo y del límite de lo soportable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Finalmente, cabe delinear la faceta de pensador de observancia cáustica de la posmodernidad, que como devoto y franco adherente a la Iglesia Católica Ortodoxa, asumió Solzhenitsyn en seguida de granjearse la máxima distinción de las letras, ofrendada por la nórdica Estocolmo. Luego, fue desde aquella trinchera, donde produjo sus palimpsestos de relevante interés y sugerentes hasta el aplauso docto: la de un llamado mordaz y bien urdido, contra el materialismo socialista y liberal, frente al ateísmo bolchevique y del gran capital sin patria, respondiéndole a una historia con la humanidad ensalzada al trono de pírrica deidad, cuyo nihilismo, sería su ilustre enfermedad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SLA1fEl6PlI/AAAAAAAAAMo/x7IFDmOoR64/s1600-h/SOLZHENITSYN+5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237745174556851794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 194px; CURSOR: hand; HEIGHT: 258px" height="285" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SLA1fEl6PlI/AAAAAAAAAMo/x7IFDmOoR64/s320/SOLZHENITSYN+5.jpg" width="194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Tañen las campanas de las iglesias bizantinas emplazadas en los excesivos y apocalípticos prados rusos, en señal de duelo, por la muerte del último de sus “mujiks”, el que sabiéndose miembro de una pléyade elegida de profetas, les dejó a sus coterráneos un rumiante y final mensaje: “Hasta el fin de mi vida mantendré la esperanza de que mis trabajos históricos se transmitan a la conciencia y a la memoria de las personas”. En consecuencia, “nuestra amarga experiencia nacional contribuirá, en caso de nuevas condiciones sociales inestables, a prevenirnos contra fracasos funestos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Vicente Lastra&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Santiago de Chile, domingo 17 de agosto de 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-EDWARDS, Jorge. 2008. “Una vuelta de página”. Santiago de Chile: Columna publicada el viernes 8 de agosto en el vespertino &lt;em&gt;La Segunda&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-SOLZHENITSYN, Alexander. 1981. &lt;em&gt;Denuncia&lt;/em&gt;. Santiago de Chile: Academia Superior de Ciencias Pedagógicas de Santiago.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-VALENTE, Ignacio. 2008. “Solzhenitsyn, profeta y escritor”. Santiago de Chile: Artículo publicado en el diario &lt;em&gt;El Mercurio&lt;/em&gt; el domingo 10 de agosto. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2768016397427732284-3879410703796373837?l=vicentelastra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/3879410703796373837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/3879410703796373837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/2008/08/un-da-en-la-esperanza-de-alexander.html' title='Un día en la esperanza de Alexander Solzhenitsyn'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SLAzq-NPgzI/AAAAAAAAAMQ/ILHtBKVouNk/s72-c/SOLZHENITSYN+1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284.post-168992562438839495</id><published>2008-06-02T19:51:00.000-07:00</published><updated>2008-06-03T12:52:47.380-07:00</updated><title type='text'>"Maudit soit Andreas Werckmeister!", de Juan Asensio</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207485323032555842" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 179px; CURSOR: hand; HEIGHT: 265px" height="300" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SES0T5RqcUI/AAAAAAAAAL4/0Wkk_FJaqDw/s320/LIBRO+JUAN+2.jpg" width="179" border="0" /&gt;&lt;em&gt;Maudit soit Andreas&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Werckmeister!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Les Éditions de La Nuit, París, 2008, 104 páginas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«La deplorable división del arte del tratamiento introdujo en las escuelas el detestable procedimiento en el que algunos realizan la disección del cuerpo humano y otros presentan la descripción de sus partes, estos últimos como cuervos trepados en sus altas sillas, con egregia arrogancia eructan cosas que nunca han investigado sino que simplemente han memorizado de los libros de otros, o de lecturas de lo que ya se ha descrito. Los primeros son tan ignorantes de idiomas que son incapaces de explicar sus disecciones a los espectadores y confunden lo que debería demostrarse de acuerdo con las instrucciones del médico que, como nunca ha usado sus manos en la disección de un cadáver, desdeñosamente capitanea el barco desde un manual.»&lt;br /&gt;Andreas Vesalius, prólogo a &lt;em&gt;De Humani Corporis Fabrica&lt;/em&gt;, 1543.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último libro de Juan Asensio (&lt;a href="http://stalker.hautetfort.com/"&gt;http://stalker.hautetfort.com/&lt;/a&gt;), &lt;em&gt;Maudit soit Andreas Werckmeister!,&lt;/em&gt; se erige dentro de aquella tradición de la crítica literaria que no teme pronunciarse éticamente en torno a las miserias de su tiempo. Incluso, podemos afirmar que esta obra se entronca con la línea de pensamiento estético que – luego de un largo debate filosófico, surgido de la intranquilidad de los autores románticos, tales como Schiller, Novalis y el joven Hegel – postuló sin cobardía la muerte del arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, el cadáver de la literatura francesa, al cual se enfrenta Asensio, yace en un escenario aún más desolador que aquel que le permitió a Hegel utilizar el término muerte, "Auflösung", a mediados del siglo XIX. En rigor, cuando el filósofo alemán se refiere a la muerte, no postula la idea de fin sino, desde el ejercicio dialéctico, nos habla de disolución – resolución. En este sentido, más que el término histórico del arte, Hegel nos remite al ocaso de una determinada forma de hacer arte, lo que se diluye son ciertas figuras de la conciencia artística que darán paso a nuevas maneras de representar el mundo. Basta abrir las primeras páginas de sus &lt;em&gt;Lecciones de estética&lt;/em&gt; para comprender que la idea de resolución sigue siendo una posibilidad. Cuando Hegel describe la pintura holandesa de su época afirma que ésta se ha transformado en la conquista de las pequeñas cosas, en la apropiación de los detalles de los objetos cotidianos; si bien es la miserable y prosaica conquista de la burguesía protestante, sigue habiendo, al menos, una intencionalidad : «[...] son también los medios de representación los que se convierten en fines para sí mismos, de la misma manera en que la habilidad subjetiva y la aplicación del medio artístico constituyen lo que asume un valor objetivo en la obra de arte» (Hegel, G. W. F., &lt;em&gt;Aesthetik&lt;/em&gt;, Ed. Lukács, Berlín, 1955, página 553).&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SES0sZRqcVI/AAAAAAAAAMA/63BVLMgGFXg/s1600-h/JUAN+ASENSIO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207485743939350866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 248px; CURSOR: hand; HEIGHT: 274px" height="296" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SES0sZRqcVI/AAAAAAAAAMA/63BVLMgGFXg/s320/JUAN+ASENSIO.jpg" width="274" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El cadáver descrito por la pluma de Asensio ya ni siquiera puede ser maquillado para que sus deudos intenten darle un último vistazo, pues está en proceso total de putrefacción, si es que ya no se ha fosilizado. La crudeza con la que este escritor nos evidencia el estado actual de la pseudo literatura francesa es, ante todo, un acto de valentía, pues él sabe que el heno no huele igual para los caballos y para los enamorados, y este cadáver tampoco huele igual para aquella crítica carente de olfato literario. No faltará quien juzgue el libro animado por una obsesión faústica de revivir a los muertos, ¿sabrán estos señores que hasta Fausto terminó arrepintiéndose?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asensio ha tomado un camino que va más allá de la denuncia resignada de la podredumbre literaria francesa, eso sería extremadamente fácil y carente de osadía; además con total astucia, este escritor sabe que acariciar a la bestia a contrapelo puede terminar gustándole. La mayor riqueza de este libro es apelar a aquellos valores literarios y filosóficos que se perdieron en algún punto de la historia. ¿Reaccionario?, sí, tal vez, pero a la manera de un Pierre Victurnien Vergniaud. ¿Alguien podría negar hoy que la revolución francesa, como Saturno, acabó devorando a sus propios hijos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Maudit soit Andreas Werckmesiter!&lt;/em&gt; está en la misma sintonía del discurso de Vico, Hamman y Herder, quienes también se atrevieron a denunciar la muerte de la poesía. Ellos contemplaron un cadáver aún tibio, casi imperceptible en su condición de finitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vico postuló en su tiempo que la muerte de la gran poesía se debió a que lo humano había sustituido a lo divino, «las musas han dejado los trabajos celestes entre las estrellas, en las que divagan sus mentes y han descendido a la tierra para mezclarse con las infamias de los comunes mortales» (Vico, G. B., &lt;em&gt;Opere&lt;/em&gt;, página 216). Hoy, en cambio, el rigor mortis es tan evidente que la cal que deseen espolvorear sobre el difunto no evitar&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SES1LJRqcWI/AAAAAAAAAMI/CTinlbDlpAo/s1600-h/JUAN+ASENSIO+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207486272220328290" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SES1LJRqcWI/AAAAAAAAAMI/CTinlbDlpAo/s320/JUAN+ASENSIO+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;á su pestilencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asensio se sitúa junto al cadáver sin temor a ensuciarse las manos, inclinándose a creer sólo en sus observaciones; en este sentido, su ejercicio crítico es tan polémico como el que practicó Vesalius con su arte de disectar. En la época de este fisiólogo belga, la mayoría de los anatomistas no efectuaban disecciones, se conformaban con leer a Galeno, mientras un ayudante señalaba con un puntero las partes del cuerpo, evitando tocarlo: sólo el barbero y el cadáver carecían de togas. Lo anterior, ¿no es acaso una suerte de parodia de la seudo crítica contemporánea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez, la obra &lt;em&gt;Maudit soit Andreas Werckmeister!&lt;/em&gt; sea atacada con la misma ceguera con la que atacaron a Vesalius, qué importa, si el libro se defiende a sí mismo. De todas maneras, no está demás recordar estas palabras: «Adiós, lector, y si amas la verdad, procura no anteponer a ella la piedad» (Luis Collado, &lt;em&gt;Defensa de la renovación del saber anatómico por Vesalius, frente a los ataques del galenista Silvio&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía&lt;/strong&gt;:&lt;br /&gt;José Barón Fernández, &lt;em&gt;J. B.&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Andreas Vesalius: su vida y su obra&lt;/em&gt;. Instituto Arnaldo de Vilanova (C.S.I.C.), Madrid, 1970. Rústica editorial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carmen Muñoz Hurtado (1)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;(1) Editora, historiadora del arte y profesora de literatura y estética. Colaboradora independiente del diario &lt;em&gt;El Mercurio&lt;/em&gt;. Académico del Área de Investigación de la Facultad de Comunicación y Letras, Universidad Diego Portales.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2768016397427732284-168992562438839495?l=vicentelastra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/168992562438839495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/168992562438839495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/2008/06/maudit-soit-andreas-werckmeister-de.html' title='&quot;Maudit soit Andreas Werckmeister!&quot;, de Juan Asensio'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SES0T5RqcUI/AAAAAAAAAL4/0Wkk_FJaqDw/s72-c/LIBRO+JUAN+2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284.post-6420995032123359810</id><published>2008-05-26T14:08:00.000-07:00</published><updated>2008-05-26T14:28:18.686-07:00</updated><title type='text'>"Puerta de salida", de Luis Alberto Heiremans</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDsnWZRqcQI/AAAAAAAAALY/ky7_jiqXPQ0/s1600-h/Foto_de_Puerta_de_salida.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204797060052316418" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="284" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDsnWZRqcQI/AAAAAAAAALY/ky7_jiqXPQ0/s320/Foto_de_Puerta_de_salida.jpg" width="230" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;Puerta de salida&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tercera edición, RIL editores, Santiago de Chile, 2003, 276 páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos en presencia de la única narración de largo aliento escrita por el dramaturgo y cuentista chileno Luis Alberto Heiremans (1928 – 1964), cuya obra en general ya hemos vislumbrado por estas páginas (ver &lt;em&gt;Arbil&lt;/em&gt; N° 78). Y nos sigue llamando profundamente la atención el porqué, un narrador de evidente jerarquía literaria como Heiremans, estuvo tan alejado de los planes de reedición de las casas del libro hispánicas (la primera edición de &lt;em&gt;Puerta de salida&lt;/em&gt; data de 1964, y la segunda entrega, de 1967). La respuesta parece ser una sola, aunque nos duela: a un medio tan chato como el nuestro, que rehuye la verdadera discusión y enfrentamiento de ideas, no le interesa la permanencia en la memoria colectiva de uno de los pocos valores novelísticos dignos de ser leídos y estudiados por sus compatriotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede ser debido a que la coprolalia, la superficialidad gratuita y el canto a la banalidad no son las coordenadas a las que dedica Heiremans el talento de su arte. En efecto, el escritor chileno se preocupa y atormenta con temáticas más acordes con los problemas fundamentales que atañen desde siempre la existencia del hombre; y la vida en el fondo, la pregunta y misterio de su esencia, parece perseguirla hasta el límite mismo de sus posibilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDsniJRqcRI/AAAAAAAAALg/qjJLzffJdA8/s1600-h/heiremans+1.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204797261915779346" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 316px; CURSOR: hand; HEIGHT: 250px" height="301" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDsniJRqcRI/AAAAAAAAALg/qjJLzffJdA8/s320/heiremans+1.JPG" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Asimismo, y al igual que en el resto de los miembros de la generación del 50 chilena -decimos Enrique Lafourcade o José Donoso-, en nuestro escritor la interrogante sobre el sentido de la vida, la reflexión de los tópicos eternos como son el amor, el dolor y la muerte, adquieren magnitudes insospechadas. Sobre aquellos paradigmas se articula la trama, y los personajes de la novela se desenvuelven en situaciones donde el derrotero de sus trayectorias se observa fuertemente comprometido. Y ahí, en el momento culmine de la decisión, aparece entonces la puerta de salida, mágica y misteriosa, para abandonar la escena airosos, con un triunfo sobre sí mismos, o derrotados y postrados, encadenados en la desgracia.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De igual manera que en el tomo dedicado a reunir su &lt;em&gt;Teatro completo&lt;/em&gt;, aparecido en el año 2002 bajo el cuidado del mismo sello editorial, este volumen cuenta con un prólogo escrito por la académica Norma Alcamán Riffo, además de incluir inéditas fotografías y una interesante cronología relacionada con la obra del autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verbigracia, y delineando nuestro análisis, en esta novela nos seguimos deslumbrando con la prosa depurada de Heiremans, con su estampa de esteta consumado, con el placer que produce leerlo, con la misma sensibilidad de su teatro y la sobrecogedora delicadeza de sus cuentos. Los ritmos avanzan ordenados, la secuencia de los tiempos entendible, sus diálogos conservan la vitalidad del dramaturgo aplicada en la novelística.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDsoEJRqcSI/AAAAAAAAALo/E-d8zH6EJSw/s1600-h/heiremans+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204797846031331618" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 215px; CURSOR: hand; HEIGHT: 325px" height="372" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDsoEJRqcSI/AAAAAAAAALo/E-d8zH6EJSw/s320/heiremans+3.jpg" width="215" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, es inevitable que la historia ficcionada por Heiremans, la del joven criollo de buena familia deambulando en París (Andrés), la madre que lo visita (Laura), y el coro de transplantados que los rodea, nos haga acordarnos invariablemente de Alberto Blest Gana y Joaquín Edwards Bello: lo decimos por la novela &lt;em&gt;Los trasplantados&lt;/em&gt; del primero, y los argumentos de &lt;em&gt;Criollos en París&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El chileno en Madrid&lt;/em&gt; por el segundo. Un dato importante es que los reconocibles e inequívocos chilenos son llamados en el texto con el general “sudamericanos”. Quizás sea esto por una intención del autor de superar el criollismo con aires universales, uno de los objetivos de la mentada generación del 50, o bien, por un verdadero estado espiritual de Heiremans, que lo hacía sentirse ajeno al carácter de su patria. No obstante, es dudosa la última hipótesis, por lo enunciado por él mismo en oportunidades varias, y la atmósfera preferentemente chilena de sus invenciones teatrales. Preferimos inclinarnos por un deseo de universalidad, tomando en cuenta el hecho que la novela aparecería traducida al alemán en el mismo año de su aparición en lengua castellana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, como decíamos, los personajes se hallan en una encrucijada, y Heiremans, fiel a su mensaje de esperanza, les abre los caminos de una eternidad espiritual para que resuelvan su disyuntiva: entregarse a un amor imposible pero real en su obstinación, descartando las convenciones sociales y una posterior sanción moral; la idea de empezar otra vez olvidando todo lo malo que no&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDsoz5RqcTI/AAAAAAAAALw/F-7nR3U6QvY/s1600-h/heiremans+5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204798666370085170" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDsoz5RqcTI/AAAAAAAAALw/F-7nR3U6QvY/s320/heiremans+5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;s agobió; y la salida palpitante, embriagadora, incierta, de la muerte del cuerpo, de la corrupción de la carne. En palabras de la prologuista, definiríamos aquella situación como, “alcanzar y develar aquel misterio que otorga un significado a sus vidas (de los personajes). No es algo visible, tangible ni comunicable, pero existe y está al otro lado de la puerta de salida que todos nosotros, más o menos conscientemente, añoramos en lo más profundo de nuestro ser”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para finalizar, tenemos ante nosotros una novela de un autor sobresaliente..., nos tildarán de ingenuos, pero amamos la literatura y en especial a los autores que nos conmueven, es decir, que tenemos en singular estima a Heiremans. A mediados del año pasado (2005), se lanzaron sus &lt;em&gt;Cuentos completos&lt;/em&gt;, y, de esta manera, cada vez, estaremos más cerca de rendirle un justo homenaje y de conocerlo entero. Los comentaremos a su debido tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Vicente Lastra&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2768016397427732284-6420995032123359810?l=vicentelastra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/6420995032123359810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/6420995032123359810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/2008/05/puerta-de-salida-de-luis-alberto.html' title='&quot;Puerta de salida&quot;, de Luis Alberto Heiremans'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDsnWZRqcQI/AAAAAAAAALY/ky7_jiqXPQ0/s72-c/Foto_de_Puerta_de_salida.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284.post-7122134797943846968</id><published>2008-05-18T17:47:00.000-07:00</published><updated>2008-05-26T22:10:24.358-07:00</updated><title type='text'>El poeta y "La república" de Platón</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDDRlTLzlMI/AAAAAAAAAKg/AFo617klA6A/s1600-h/marechal+4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201888008348079298" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDDRlTLzlMI/AAAAAAAAAKg/AFo617klA6A/s320/marechal+4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Al participar con vosotros en esta fiesta &lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; del intelecto y al considerar la grata significación de esta ceremonia en la cual el Estado reconoce, valoriza y premia la obra de sus artífices, he recordado, sin proponérmelo, el extraordinario juicio que hace Platón de los poetas, al excluirlos, en teoría, de su famosa &lt;em&gt;República&lt;/em&gt;. Y he sentido a la vez dos impulsos aparentemente contradictorios: el de censurar a Platón y el de defenderlo. Haré las dos cosas, porque, según se lo considere, el poeta tiene razón contra el filósofo y el filósofo puede tener razón contra el poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Lo que más nos asombra es el hecho de que Platón, en vías de organizar la Ciudad Terrestre, excluya, sin más ni más, a los poetas, olvidando que toda criatura humana, sea cual fuere su naturaleza individual o su vocación, debe tener un lugar adecuado en la República, y que es obra del político, justamente, el asignarle a cada una el sitio y la jerarquía que le corresponde.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;¿Ignoraba Platón, acaso, la naturaleza del poeta? Los que hayan leído su admirable &lt;em&gt;Fedro&lt;/em&gt; dirán que, por el contrario, la conocía íntimamente y que, además, alababa sus asombrosas virtudes, hasta considerar al poeta como a un verdadero “espiráculo” de la divinidad. Entonces, ¿por qué le ha negado un lugar en el edificio &lt;a href="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDDQ6zLzlKI/AAAAAAAAAKQ/FKYiGfnkcBE/s1600-h/marechal+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201887278203638946" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDDQ6zLzlKI/AAAAAAAAAKQ/FKYiGfnkcBE/s320/marechal+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;teórico de su &lt;em&gt;República&lt;/em&gt;? Sabido es que, al abordar la &lt;em&gt;Metafísica&lt;/em&gt;, Platón había quemado sus tragedias; pero nunca logró destruir al poeta que llevaba en sí. Por el contrario, al edificar su &lt;em&gt;República&lt;/em&gt;, el filósofo nos da la sensación de un político que llevara en sí el cadáver de un poeta.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Veamos ahora con qué títulos debe figurar el poeta en la Ciudad Terrestre. Ha nacido con la vocación de la hermosura, y la palabra “vocación” significa “llamado”: quiere decir que reconocerá el acento de la hermosura, no bien la hermosura lo llame; y, como la belleza es uno de los Nombres Divinos, quiere decir que reconocerá el nombre de Dios en todas las criaturas signadas por la belleza. Pero a esa faz pasiva de su natura responde luego una faz activa: el poeta se hace creador. En el orden de la belleza, sus criaturas espirituales son hermanas de las demás criaturas; hermanas del pájaro y de la rosa. Y el poeta se convierte así en un “continuador de la Creación Divina”, para que nuevas criaturas alaben a Dios en la excelencia de uno de sus Nombres.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tal es el poeta, ser extraño, descontentadizo, nunca inmóvil, siempre como sobre ascuas. En medio de vuestros entusiasmos terrenales, de vuestras luchas o vuestros temores, acaso lo veáis indiferente y como perdido en vastas lejanías; otras veces turbará vuestra quietud con exaltaciones y raptos que os parecerán fuera de tono; os acercaréis a él, atraídos por sus rosas, y no es difícil que déis en sus espinas; trataréis de retenerlo en la tierra, y seguramente se os escapará de las manos; y puede ser que al fin, cansados de no entender su caprichosa índole, le digáis, con Platón, que se vaya de una vez al cielo... o al infierno.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDDRMDLzlLI/AAAAAAAAAKY/Ki5Wp3R_kgY/s1600-h/marechal+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201887574556382386" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 205px; CURSOR: hand; HEIGHT: 335px" height="346" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDDRMDLzlLI/AAAAAAAAAKY/Ki5Wp3R_kgY/s320/marechal+2.jpg" width="205" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Pero escuchad: esa es, justamente, la misión del poeta entre vosotros. Si os creéis afirmados en la tierra, él os llamará de pronto a vuestro destino de viajeros; si descansáis en el gusto efímero de cada día, él os recordará el “sabor eterno” a que estáis prometidos; si permanecéis inmóviles, él os dará sus alas; si no tenéis el don del canto, él os hará partícipes del suyo, de modo tal que no sabréis al fin si lo que se alza es la música del poeta o es vuestra propia música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hablando por todos y con todos los que no hablan, el poeta se hace al fin la voz de su pueblo: los pueblos se reconocen y hablan en la voz de sus poetas. He ahí porqué decía yo recién que el poeta tiene razón contra el filósofo de &lt;em&gt;La&lt;/em&gt; r&lt;em&gt;epública&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pero también decía que el filósofo y el político pueden tener razón contra el poeta; y la tienen cuando el poeta, olvidando los límites que le son propios, hace un uso ilegítimo de su arte. Dije ya que el poeta es un inventor de criaturas espirituales, y en este orden su libertad es infinita. Pero hay cosas que no pueden ser inventadas, y la Verdad es una de ellas, porque la Verdad es única, eterna e inmutable desde el principio. Supongamos ahora que el poeta, criatura de instintos, pretenda trat&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDDRxTLzlNI/AAAAAAAAAKo/mYZQm2nGhoo/s1600-h/marechal+3.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201888214506509522" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDDRxTLzlNI/AAAAAAAAAKo/mYZQm2nGhoo/s320/marechal+3.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ar “lo verdadero” como trata “lo bello”; supongamos que pretenda inventar la verdad: pondrá entonces una mano sacrílega sobre lo que no debe ser tocado, y hará una substitución peligrosa: escamoteará la verdad y pondrá en su sitio una opinión poética, la suya. Supongamos que a todos los poetas de la tierra (y son muchos, os los aseguro) se les dé por inventar la verdad: tendremos tantas verdades diferentes como poetas existen y nos abismaremos en una confusión de lenguas verdaderamente catastrófica. ¡Y quién sabe si el caos en que vivimos no es obra de poetas que han hecho de la verdad un peligroso juego lírico! &lt;strong&gt;(2)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Vemos, pues, que no sin motivo Platón, en tanto que filósofo, recelaba de los poetas. Sus recelos, en tanto que político, tenían que ser mayores.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDDSCjLzlOI/AAAAAAAAAKw/dYlLZWjKsbs/s1600-h/marechal+5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201888510859252962" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDDSCjLzlOI/AAAAAAAAAKw/dYlLZWjKsbs/s320/marechal+5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Tradicionalmente la Política es, o debe ser, una hermana menor de la Metafísica, vale decir, una aplicación del orden Celeste al orden Terrestre: la constitución del Estado también se basa en principios inconmovibles, en un exacto conocimiento del hombre y de sus destinos naturales y sobrenaturales, en la justa ponderación de cada individuo y del lugar jerárquico que le corresponde, y en un sentido riguroso de las jerarquías. Supongamos ahora que el poeta (criatura sentimental a menudo y tornadiza casi siempre) se le dé por negar el orden en que vive, y pretenda inventar uno nuevo, según las reglas de su arte: si nadie lo sigue, habrá introducido, al menos, un germen de duda en lo indudable; si lo siguen unos pocos, dejará tras de sí un fermento de disolución activa; si lo acompañan todos, la destrucción de la Ciudad es un hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Afortunadamente, y en virtud de su maravilloso instinto, es difícil que el poeta se embarque en tales aventuras. Y, si lo hace, no es acatando su vocación, sino traicionándola. En este último caso no es necesario que desterréis al poeta, como lo hacía Platón. En bien suyo y de la Ciudad haced una cosa más sencilla: encerradlo en su Torre de Marfil, si es posible con dos vueltas de llave...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si así lo hacéis no será indulgencia, sino sabiduría. En el canto 22 de la &lt;em&gt;Odisea&lt;/em&gt; pinta Homero al formidable Ulises entre las víctimas de su justa venganza, buscando aún otra víctima, con el arma enhiesta. Entonces el poeta Femius, que había cantado a pesar suyo en el festín de los pretendientes, se adelanta con temor y dice a Ulises:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- “Te conjuro, hijo de Laertes, a que tengas por mí algún respeto. Te preparas a ti mismo una pena grande si arrebatas la luz al que, por sus cantos, hace la delicia de los dioses y los hombres”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Telémaco, que ha oído al poeta, grita, volando hacia su padre:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- “¡Detente, padre! ¡Que tu hierro no lo toque!”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y Ulises baja el arma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Leopoldo Marechal&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;(3)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Notas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt; Palabras pronunciadas en el acto anual de distribución de premios de la Comisión Nacional de Cultura de la República Argentina, de 1938. Asimismo, publicadas en la revista bonaerense &lt;em&gt;Sol y Luna&lt;/em&gt;, N°1 (páginas 119-123), impresa en el mes de noviembre del mismo año; de donde se reprodujo textualmente el presente discurso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt; Exclamación, que 70 años después, conserva toda su vigencia y actualidad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;(3) &lt;/strong&gt;Leopoldo Marechal Beloqui (1900 – 1970), prolífico y versátil escritor argentino, fue autor de las novelas &lt;em&gt;Adán Buenosayres&lt;/em&gt; (1948), &lt;em&gt;El banquete de Severo Arcángelo&lt;/em&gt; (1965) y &lt;em&gt;Megafón, o la guerra&lt;/em&gt; (1970), además de componer libros de poesía, ensayos estéticos y piezas teatrales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transcripción y notas: &lt;strong&gt;Vicente Lastra&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2768016397427732284-7122134797943846968?l=vicentelastra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/7122134797943846968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/7122134797943846968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/2008/05/el-poeta-y-la-repblica-de-platn.html' title='El poeta y &quot;La república&quot; de Platón'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SDDRlTLzlMI/AAAAAAAAAKg/AFo617klA6A/s72-c/marechal+4.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284.post-2228513556775255540</id><published>2008-05-11T17:43:00.000-07:00</published><updated>2008-05-11T19:59:41.494-07:00</updated><title type='text'>Bariloche, de Andrés Neuman</title><content type='html'>&lt;em&gt;Bariloche&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Editorial Anagrama, Barcelona, 1999, 169 páginas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SCeTjTLzlFI/AAAAAAAAAJo/fenpcWyf1jA/s1600-h/bariloche+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199286529477022802" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SCeTjTLzlFI/AAAAAAAAAJo/fenpcWyf1jA/s320/bariloche+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A pesar de haber transcurrido más de seis años desde la publicación en España de la primera novela del joven narrador y poeta hispanoargentino Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) –recién este verano austral nos encontramos con &lt;em&gt;Bariloche&lt;/em&gt;-, creemos importante su comentario: tal es la calidad que exudan sus páginas, que atrasada o no, su lectura y posterior reflexión, serán siempre un ejercicio de vitalidad literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con sólo veintidós años, Neuman fue finalista, con el libro que presentamos, del prestigioso Premio Herralde de Novela de aquella temporada (1999). Roberto Bolaño, la leyenda chilena que crece a pasos agigantados, integrante del jurado que falló el concurso en la oportunidad, le propinó elogiosas observaciones: “La novela de Neuman me subyugó, si es posible utilizar este término de principios del siglo XX, y me hipnotizó a partes iguales. Ningún buen lector dejará de percibir en sus páginas algo que sólo es dable encontrar en la alta literatura, aquella que escriben los poetas verdaderos, la que osa adentrarse en la oscuridad con los ojos abiertos y que mantiene los ojos abiertos pase lo que pase”. Sin más, tantas loas, merecen su justificación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SCeT4TLzlGI/AAAAAAAAAJw/pwo-aGGxiCE/s1600-h/bariloche+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199286890254275682" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SCeT4TLzlGI/AAAAAAAAAJw/pwo-aGGxiCE/s320/bariloche+3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En su moderada extensión, &lt;em&gt;Bariloche&lt;/em&gt; es la crónica del último período de la vida somnolienta del recolector de basura Demetrio Rota, narrada a través de 55 breves capítulos. Sirviéndose de un estilo depurado y a ratos lírico, Neuman se apoya en el protagonista, para dibujar una perspectiva de la odisea del ciudadano argentino –el común y corriente de la clase media- que respira y habita en el Gran Buenos Aires. Pero que es también, una manera de enseñar la cotidianeidad -muchas veces asfixiante- de cualquier hombre, dentro de la anónima metrópolis contemporánea. Mediante los datos entregados por el narrador, conjeturamos que la edad de Demetrio se empina por la treintena. Su existencia es mediocre y monótona hasta decir basta. Salvo una relación amorosa con la esposa de su camarada de labores –y mejor “amigo”-, que ejemplifica hasta qué grado se han apoderado de él la abulía y el cinismo, nada relevante le acontece. Su trabajo lo realiza por las noches y descansa durante el día en su sencillo departamento del barrio Chacarita. El vertedero es el abismo y metáfora, donde mueren las pasiones y afanes de la urbe, que él, junto a su compañero, alimentan en cada amanecer tras recorrer las calles de la ciudad dormida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la agobiante mecanización y desesperanza de su vida, el pasado de Demetrio –su &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SCeUUzLzlHI/AAAAAAAAAJ4/jCQ0QbapzCU/s1600-h/bariloche+4.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199287379880547442" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SCeUUzLzlHI/AAAAAAAAAJ4/jCQ0QbapzCU/s320/bariloche+4.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;adolescencia en una cabaña cerca de Bariloche, junto a sus padres- se muestra telúrico y pleno de promesas por anhelar: de un alto sentido de belleza son las descripciones por parte de Neuman, del lago Nahuel Huapí y sus alrededores, en cuya ribera, se encuentra la hermosa población del sur argentino. En efecto, para intentar recuperar la armonía y el equilibrio, además de la evocación de sus emociones e imágenes primigenias –la seguridad de la infancia, el primer amor, los inviernos lluviosos y sus árboles tristes-, Demetrio construye puzzles grabados con los paisajes de la laguna y sus contornos, en sus horas de ocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, se suceden los recuerdos, y la soledad presente del personaje, hasta llegar a un punto de caída, que se resolverá en un final abrupto y desolador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un talento que asombra y produce admiración, Neuman examina los inquietantes temas del desarraigo y de la pérdida, del escepticismo y de la alineación, con un olfato artístico tocado por la gracia, a decir de Bolaño. Pues, Demetrio Rota, es el ser humano habitante de una época que, al no poder superarse y buscar caminos de felicidad y trascendencia, frente a la opresión de la civilización, es arrojado al vacío y la precariedad espiritual. Estas circunstancias vitales, sólo concluirán, con una autodestrucción inmoladora&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SCeUtTLzlII/AAAAAAAAAKA/QZZegUyhgcQ/s1600-h/bariloche+5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199287800787342466" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SCeUtTLzlII/AAAAAAAAAKA/QZZegUyhgcQ/s320/bariloche+5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;. Aún así, la muerte ya no significa nada. Decepcionado de sí mismo y de todos, por su corrupción y la de los demás, Demetrio no es capaz de entrever una salvación redentora, ni menos de cambiar, o de afirmarse, en su abyección para sobrevivir. Ciertos retratos de rincones y microcosmos de la capital argentina (el Paseo Colón, las calles 9 de Julio y Bolívar, la avenida Independencia, el parque Lezama), nos traen a la memoria páginas del mejor Leopoldo Marechal, y del inigualable Ernesto Sabato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bariloche&lt;/em&gt;, es una novela que le hubiese gustado escribir a Roberto Arlt. Y eso, dice mucho de un escritor, que a no mediar un desgraciado imprevisto, amenaza con cincelar su nombre a fuego sobre la cumbre de la literatura en lengua castellana del siglo veintiuno. Su tercera novela, &lt;em&gt;Una vez Argentina&lt;/em&gt; (2003) –que resultó nuevamente finalista del Premio Herralde-, es un vibrante y apasionante recorrido autobiográfico por la historia reciente de la nación más grande que habla el idioma de Cervantes. Recomendamos fervorosamente su lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Vicente Lastra&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Marzo de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;*&lt;/strong&gt;Reseña publicada originalmente en la revista electrónica española &lt;em&gt;Arbil&lt;/em&gt; Nº 104 (&lt;a href="http://www.arbil.org/104bari.htm"&gt;http://www.arbil.org/104bari.htm&lt;/a&gt;).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2768016397427732284-2228513556775255540?l=vicentelastra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/2228513556775255540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/2228513556775255540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/2008/05/bariloche-de-andrs-neuman.html' title='Bariloche, de Andrés Neuman'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SCeTjTLzlFI/AAAAAAAAAJo/fenpcWyf1jA/s72-c/bariloche+2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284.post-8460614786354730346</id><published>2008-04-26T11:23:00.000-07:00</published><updated>2008-05-26T22:11:24.912-07:00</updated><title type='text'>Lie With Me. Miénteme</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOGZ0bDY5I/AAAAAAAAAIg/g-n_A7cOFHY/s1600-h/lie+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193642573415277458" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 215px; CURSOR: hand; HEIGHT: 315px" height="348" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOGZ0bDY5I/AAAAAAAAAIg/g-n_A7cOFHY/s320/lie+1.jpg" width="215" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En el orden de la sociedad globalizada, regida por el materialismo racionalista del modelo neoliberal, el único placer que resta a los menos favorecidos por la jerarquía económica y social, es el sexo. En efecto, el contacto íntimo con otros seres, con otro individuo, constituye el gran momento pleno de trascendencia y regocijo existencial, amén de hábil catalizador de frustraciones y hastíos anímicos, que ofrece la marginalidad del capitalismo ateo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que tener en cuenta, que aquel influjo, corresponde a uno de los elementos centrales de &lt;em&gt;Lie With Me&lt;/em&gt;. Así pues, la joven Leila deambula por el estío de Toronto, con su belleza y nihilismo, buscando y obteniendo lo que desea: momentos de sexualidad gratificante, fugaces y efímeros, que calmen su angustia y deseos autodestructivos, que la evadan de los quiebres familiares y emocionales, que padece en su asfixiante cotidianeidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En consecuencia, son excelentemente logrados los planos secuenciales que reflejan estos estados. Leila en su hogar y trabajo, parece un fantasma agobiado, a la deriva y siempre a punto de derrumbarse, incapaz de asumir su soledad afectiva. En cambio, en el anonimato de la urbe, o caminando por los verdes parques de la capital de Ontario, o bien paseando acomodada en su bicicleta, “quisiera siempre estar sobre mi bicicleta”, anhela Leila, la muchacha se siente libre y capaz de cualquier acto impredecible. “Quisiera que el verano durara eternamente”, es otra arista de sus anhelos espirituales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193642942782464930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 299px; CURSOR: hand; HEIGHT: 236px" height="188" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOGvUbDY6I/AAAAAAAAAIo/zYRcJuPeu34/s320/lie+2.jpg" width="320" border="0" /&gt;Ahora bien, en uno de esos viajes por el fin de la noche, Leila conoce a David, quien como testigo de una de sus “performances” sexuales bajo el cielo estrellado, anida deseos incontenibles con respecto a la hermosa mujer. Éste la busca, la persigue, hasta que la encuentra. Desde ese punto sin retorno, es todo más o menos lógico: el enamoramiento que reemplaza al deseo y la lujuria, que ceden ante los irrefrenables sentimientos de comunicarse en ámbitos etéreos con el semejante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta variable es muy bien tratada por el director Clément Virgo, pues las carencias sentimentales y el no saber enfrentar la situación por parte de Leila –el de solicitar el amor requerido, y el compromiso añadido-, son paradigmáticos de un ser cuya sensibilidad ha sido atrofiada por el desorden de sus pasiones y peor aún, por la inefable conciencia de su elemental fragilidad ante el escenario que la rodea. “Miente conmigo, mintámonos juntos”, le susurra suplicante el personaje interpretado por Lauren Lee Smith a David. Enajenada o no, el amor verdadero, el que nunca ha conocido, parece ser la escapatoria más a mano que tiene Leila como vía de escape a la muerte de la ilusión y la esperanza que la acecha. Aquella lucha contra sí misma, marca la cúspide argumental y su posterior desenlace. La respuesta de David, “ante el quiero que me conozcas” sincero de la protagonista, es accesoria. Leila ha vislumbrado su alma y martirios, y ya sabe qué hacer para arrastrar sus pasos de la mejor manera en la arena del desierto. Si llega David, enhorabuena, la felicidad será completa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOHUkbDY7I/AAAAAAAAAIw/lwC2NTvxqjs/s1600-h/lie+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193643582732592050" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 250px; CURSOR: hand; HEIGHT: 318px" height="320" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOHUkbDY7I/AAAAAAAAAIw/lwC2NTvxqjs/s320/lie+3.jpg" width="250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En definitiva, &lt;em&gt;Lie With Me&lt;/em&gt; es una reconfortante sorpresa, que demuestra una vez más, la categoría del cine independiente norteamericano. Sucintamente, llama la atención que para la mayoría del público y la crítica de estas latitudes, que la han titulado en castellano como &lt;em&gt;Ardiente seducción&lt;/em&gt;, sean sus escenas de fuerte erotismo, a veces lindantes con la pornografía, lo singular y rescatable de su propuesta. ¡Qué ceguera y qué ignorancia en la apreciación del arte cinematográfico! Concluyendo, &lt;em&gt;Lie With Me&lt;/em&gt; tiene fecundos matices que aplaudir: un guión de nota, una fotografía y un montaje superlativos, una banda sonora apropiada, y sin duda, su mayor logro: abordar una temática dura, difícil, tortuosa, sin grandes aspavientos narrativos, y dotada de una humanidad y sencillez delicadas, por no decir elegantes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Vicente Lastra&lt;/strong&gt;, 26 de abril de 2008&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Santiago de Chile&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Créditos fílmicos&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Año&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;2005&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Nacionalidad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Canadá&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Estreno &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;03-03-2006&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOIRUbDY8I/AAAAAAAAAI4/-ZL1cwhAV1g/s1600-h/lie+4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193644626409644994" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="188" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOIRUbDY8I/AAAAAAAAAI4/-ZL1cwhAV1g/s320/lie+4.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Género&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Drama&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Duración&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;92 minutos&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;T. original&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Lie with me&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Dirección&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Clément Virgo&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Intérpretes&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lauren Lee Smith (Leila)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Eric Balfour (David)&lt;br /&gt;Don Francks (Joshua) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOJP0bDY9I/AAAAAAAAAJA/UnIq2JoJRxs/s1600-h/lie+5.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;Polly Shannon (Vistoria)&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOJP0bDY9I/AAAAAAAAAJA/UnIq2JoJRxs/s1600-h/lie+5.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Kristen Lehman (Rachel) &lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOJP0bDY9I/AAAAAAAAAJA/UnIq2JoJRxs/s1600-h/lie+5.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Guión&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOJP0bDY9I/AAAAAAAAAJA/UnIq2JoJRxs/s1600-h/lie+5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193645700151469010" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="263" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOJP0bDY9I/AAAAAAAAAJA/UnIq2JoJRxs/s320/lie+5.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tamara Faith Berger &lt;div&gt;Clément Virgo &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Fotografía&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Barry Stone&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Música&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Byron Wong&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Montaje&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Susan Maggi&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Sinopsis&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Leila es una joven sexualmente voraz que se relaciona con los hombres mediante breves encuentros íntimos. Una noche, durante una concurrida fiesta privada en una casa, conoce a David, y la lujuria surge a primera vista. Poco después, mientras Leila practica sexo con un desconocido en la parte trasera de la casa, David y su novia hacen lo mismo pero en su coche. Leila y David se miran fijamente mientras hacen el amor con otras personas, iniciándose así un ritual de cortejo que dará paso una aventura sexual entre ambos. La seducción resulta fácil y muy gratificante. Leila y David acaban conociéndose (en el sentido bíblico) en la cama, en el parque, en el tejado, en todas p&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOJ5UbDY-I/AAAAAAAAAJI/y5cNwNuWHBo/s1600-h/lie+6.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193646413116040162" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 306px; CURSOR: hand; HEIGHT: 223px" height="219" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOJ5UbDY-I/AAAAAAAAAJI/y5cNwNuWHBo/s320/lie+6.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;artes. Para ellos, como para muchos otros jóvenes de su generación, el sexo es una forma de comunicación. Pero Leila empieza a darse cuenta de que lo que la une a David es diferente a lo que ha vivido hasta entonces. Y David siente lo mismo por ella. Por primera, vez ambos sienten necesidades y deseos que van más allá de lo estrictamente físico. Lo que realmente buscan es una conexión emocional. El miedo que les producen los sentimientos que desencadena su relación les hace refugiarse en la seguridad que les proporcionaban sus vidas antes de conocerse. La realidad cotidiana y lo imprevisible de los lazos emocionales han roto su burbuja de sexo y romanticismo, y amenazan con separarlos. Al morir su padre tras una larga enfermedad, David busca apoyo en su ex novia. Por su parte, Leila está preocupada por el inminente divorcio de sus padres. Leila y David están atrapados entre dos mundos. Por un lado, el sexo anónimo y sin contexto empieza a parecerles menos atractivo. Por otro, el compromiso convencional (el matrimonio y el divorcio que parece que siempre le sigue) no parece ser la solución. Así, se aventuran a buscar una forma de combinar lujuria y amor, espontaneidad y estabilidad, embarcándose en una nueva forma de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Referencias &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOK50bDY_I/AAAAAAAAAJQ/maxQD4ICgbY/s1600-h/lie+7.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193647521217602546" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 184px" height="193" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOK50bDY_I/AAAAAAAAAJQ/maxQD4ICgbY/s320/lie+7.jpg" width="200" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Dirige Clément Virgo (Jamaica), cuya filmografía se completa con &lt;em&gt;Rude&lt;/em&gt; (1995), &lt;em&gt;The planet of Junior Brown&lt;/em&gt; (1999), &lt;em&gt;One heart&lt;/em&gt; &lt;em&gt;broken into song&lt;/em&gt; (1999) y &lt;em&gt;Love come down&lt;/em&gt; (2000). Uno de sus cortometrajes, &lt;em&gt;Save My Lost Nigga Soul&lt;/em&gt;, fue nombrado Mejor cortometraje en los festivales de Toronto y Chicago, y ganó el prestigioso premio Paul Robeson al Mejor cortometraje de la diáspora africana en el Festival Panafricano de Cine y Vídeo celebrado en 1995.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Está protagonizada por Lauren Lee Smith (&lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2001/getcarte.htm"&gt;Get carter&lt;/a&gt;) y Eric Balfour (&lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2004/lamatanz.htm"&gt;La matanza de Texas 2004&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2005/ensuszap.htm"&gt;En sus zapatos&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2005/becool.htm"&gt;Be cool&lt;/a&gt;). Virgo conoció en Los Ángeles a Eric Balfour, conocido sobre todo por su trabajo en &lt;em&gt;O. C.&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;A dos metros bajo tierra&lt;/em&gt; (en la que interpreta a Gabe, el angustiado novio de Claire), e inmediatamente lo vio como David. Más tarde, la canadiense que comenzó como modelo Lauren Lee Smith, con quien Virgo había trabajado en la serie &lt;em&gt;The L Word&lt;/em&gt;, mostró interés por el papel de Leila y le envió una cinta de vídeo en la que demostraba su personal interpretación del personaje. "Sabía que el éxito o el fracaso de la película dependería de la química que se creara entre Lauren y Eric —explica Virgo—. Cuando los vi juntos, tuve claro que teníamos una película".&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El guión está escrito por el propio director en colaboración con Tamara Berger, autora de la novela corta del mismo título en la que se basa. Tamara Berger asegura que la obra surgió de su trabajo como escritora para revistas porno y de su inmersión en las representaciones sexuales de las mujeres como ”depredadoras” o ”presas”. Cuando escribió la novela quería acabar con esas representaciones limitadas y revelar las verdaderas emociones que subyacen tras el instinto sexual femenino.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El director de fotografía es Barry Stone (&lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/1999/sonandoc.htm"&gt;Soñando con peces&lt;/a&gt;), filmada en formato súper 16mm. con objetivo corto, y la banda sonora está compuesta por el debutante Byron Wong.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Está producida por Conquering Lion Productions con un presupuesto que ascendió a 2,2 millones de dólares canadienses.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se presentó en la sección Panorama del &lt;a href="http://www.zinema.com/dossier/berlin/06berlin.htm"&gt;Festival de Cine de Berlín 2006&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se rodó del 16 de junio a julio de 2004.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Distribuye Eurocine. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2768016397427732284-8460614786354730346?l=vicentelastra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/8460614786354730346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/8460614786354730346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/2008/04/lie-with-me-el-diario-ntimo-de-leila.html' title='Lie With Me. Miénteme'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SBOGZ0bDY5I/AAAAAAAAAIg/g-n_A7cOFHY/s72-c/lie+1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284.post-4402986512095683779</id><published>2008-04-20T13:31:00.000-07:00</published><updated>2008-05-26T22:18:41.194-07:00</updated><title type='text'>El misterioso José Donoso</title><content type='html'>“A partir de cierto punto no hay retorno posible. Ese es el punto al que hay que llegar”.&lt;br /&gt;Franz Kafka, &lt;em&gt;Consideraciones acerca del pecado&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191437537586136130" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 218px; CURSOR: hand; HEIGHT: 342px" height="373" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuw711zREI/AAAAAAAAAII/OXcAIakOjSE/s320/donoso+1.jpg" width="218" border="0" /&gt;Mucho se ha escrito acerca de José Donoso Yáñez (1924 – 1996), las más de las veces, líneas que no conducen a buen puerto en el afán de informarnos verazmente sobre su persona y creación literaria. La envidia y el prejuicio que afloran en nuestra patria hispanoamericana, ante cualquier muestra de superioridad espiritual, es la principal causa de esa deuda que tiene el medio literario en español para con Donoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En octubre del año pasado (2004), el escritor chileno más célebre de la generación del 50, hubiese cumplido 80 años de edad. De esta manera, se nos presenta una buena ocasión para rendirle un atrasado, pero justo y especial tributo, a su memoria.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya en líneas anteriores la generación literaria chilena del 50 ha sido un tema de interés para estas páginas. Cítese como prueba un artículo conmemorativo apreciando la figura de Luis Alberto Heiremans (ver &lt;em&gt;Arbil &lt;/em&gt;n°78). Queden dichas estas palabras y advertencias, para precisar la importancia que le otorgamos a la última gran pléyade de talentos humanistas nacida en Chile. Negada, salvo contadas excepciones, por la cultura dominante hoy en día.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pues bien, regresemos a José Donoso. En este ensayo, no caeremos en el lugar común de catalogar a nuestro escritor como una figura central del boom latinoamericano, ni decir que se ubica en primera fila entre los grandes narradores en lengua castellana de la centuria pasada. Nada más alejado de la verdad, ni desproporcionado. Pero tampoco le restaremos sus méritos al autor de &lt;em&gt;El obsceno pájaro de la noche&lt;/em&gt;, que, dicho sea de paso, son generosos y abundantes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Delineando una vida&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuuXl1zQ_I/AAAAAAAAAHg/TyImMJc_XW8/s1600-h/donoso+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191434715792622578" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="213" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuuXl1zQ_I/AAAAAAAAAHg/TyImMJc_XW8/s320/donoso+2.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Nace José Donoso, el día 5 de octubre de 1924, en Providencia, Santiago de Chile. Estudia en The Grange School, donde comparte aulas con su gran amigo, el mexicano Carlos Fuentes y Luis Alberto Heiremans. Después de rebeldías y huídas, que le llevan a la Patagonia -donde trabaja de ovejero- y Buenos Aires, ingresa a estudiar en 1947 la carrera de Inglés en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. En 1949, una beca le facilita la estadía en la Universidad de Princeton, en los Estados Unidos. En dicho lugar se intensifica su inclinación y preferencia estética por los autores ingleses y norteamericanos, principalmente por Henry James, James Joyce y William Faulkner. Durante esa estadía en el país del norte, se decide seriamente su vocación literaria. Comienza a escribir sus primeros cuentos. Publica “China” en la &lt;em&gt;Antología del&lt;/em&gt; &lt;em&gt;nuevo cuento chileno&lt;/em&gt; (1954), editada por Enrique Lafourcade. Al año siguiente entrega a la imprenta su primer libro propiamente tal, &lt;em&gt;Veraneo y otros cuentos&lt;/em&gt; (1955), que obtiene el Premio Municipal de Cuento de Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dos años después, aparece &lt;em&gt;Coronación&lt;/em&gt; (1957), su primera novela y que le lanza definitivamente a la “fama”. El palimpsesto es elogiado por Alone y Ricardo Latcham, los críticos más respetados de la época. Por esos años conoce a la que sería su esposa, la periodista y pintora chileno-boliviana, María Esther Serrano (María Pilar Donoso). En 1960, publica el libro de relatos &lt;em&gt;El charlestón&lt;/em&gt;; e ingresa a trabajar como redactor de la revista &lt;em&gt;Ercilla&lt;/em&gt;, situación que se mantendría por cinco años. Ejerciendo dicha labor, en un viaje a Italia, logra entrevistar al poeta Ezra Pound.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuu3l1zRAI/AAAAAAAAAHo/tnbG3k7XiZg/s1600-h/donoso+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191435265548436482" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="316" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuu3l1zRAI/AAAAAAAAAHo/tnbG3k7XiZg/s320/donoso+3.jpg" width="280" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; A mediados de la década de los sesenta viaja a México a participar de un congreso de escritores, alojando en la casa de Carlos Fuentes, estrechándose la amistad que tenían siendo adolescentes. Desde el otrora virreinato de Nueva España, remite a Santiago &lt;em&gt;Este domingo&lt;/em&gt; (1966), su segunda novela, y que le permite saldar una antigua deuda con la editorial Zig-Zag. Con la ayuda y recomendación de Fuentes, publica en México &lt;em&gt;El lugar sin límites&lt;/em&gt; (1966), proclamada unánimemente, por comentaristas y escritores, como su obra mayor. Un libro sobre la desesperación y sobre la precisión, según Roberto Bolaño. Vitoreada sin mesura por autores tan disímiles como los cubanos Severo Sarduy, Guillermo Cabrera Infante y el peruano Mario Vargas Llosa. Novela que sería trasladada al cine por el director mexicano Arturo Ripstein, basado en un guión escrito por el novelista y cinéfilo argentino Manuel Puig. Se ha producido el lanzamiento internacional y nuevas proyecciones laborales. Viaja a Estados Unidos como profesor visitante, luego a Portugal, para concluir su periplo en España. Allí permanece hasta comenzada la década de 1980.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Asentado en España, echa a volar &lt;em&gt;El obsceno pájaro de la noche&lt;/em&gt; (1970), obra ambiciosa e irregular, en la senda de la gran novela totalizadora que propiciaban la teoría y postura literaria imperantes. Con este monumental trabajo, concluye su ciclo de la Decadencia o su particular visión de la clase alta chilena, conformando una tetralogía con sus tres novelas anteriores. Finaliza, igualmente, una temática de su novelística como lo eran la degradación –en sus facetas de fragilidad espiritual y material-, el enmascaramiento esquizofrénico con su derivado represivo, y los laberintos de la identidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se expresan estos cambios con la publicación de un ameno y ágil ensayo titulado &lt;em&gt;Historia personal del boom &lt;/em&gt;(1972) y la colección de nouvelles &lt;em&gt;Tres novelitas burguesas&lt;/em&gt; (1973). Dejamos constancia, igualmente, que en el península ibérica edita una colección con sus volúmenes de cuentos hasta ese instante impresos, titulada, valga la redundacia, &lt;em&gt;Cuentos&lt;/em&gt; (1971).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuvK11zRBI/AAAAAAAAAHw/-vfU9nn5UcQ/s1600-h/donoso+4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191435596260918290" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuvK11zRBI/AAAAAAAAAHw/-vfU9nn5UcQ/s320/donoso+4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Transcurren cinco años, hasta que aparece en librerías &lt;em&gt;Casa de campo&lt;/em&gt; (1978), Premio de la Crítica española, y considerada por muchos una parodia en clave acerca de la situación en que se encontraba Chile por aquel período. En un signo de vitalidad, entrega &lt;em&gt;La misteriosa desaparición&lt;/em&gt; &lt;em&gt;de la marquesita de Loria&lt;/em&gt; (1980), breve novela, cuyos elementos son el Madrid aristocrático de principios de siglo y un romanticismo siniestro. Al año siguiente, nos regalaría su último gran libro, &lt;em&gt;El jardín de al lado&lt;/em&gt; (1981), historia de un escritor hispanoamericano enfrentado al minotauro del fracaso. Texto que coincide con su regreso definitivo a la patria natal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Instalado en Chile, desarrolla un taller literario determinante en la formación de nuevos escritores. En ese entorno, de miedo y toques de queda, escribe &lt;em&gt;La desesperanza&lt;/em&gt; (1986), compleja y difícil novela, cuya lectura, constantemente, pone trampas al lector embarcado en ella. Con el fin del régimen militar, recibe el Premio Nacional de Literatura, y enseña &lt;em&gt;Taratuta. Naturaleza muerta con cachimba&lt;/em&gt; (1990). Otro lustro, y el silencio se rompe con &lt;em&gt;Donde van a&lt;/em&gt; &lt;em&gt;morir los elefantes&lt;/em&gt; (1995) y su libro de memorias &lt;em&gt;Conjeturas sobre la memoria de mi tribu&lt;/em&gt; (1996). Muere el 7 de diciembre de ese mismo año en la capital chilena. La novela &lt;em&gt;El mocho&lt;/em&gt; (1997), es de publicación póstuma.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La fascinación por la derrota&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuvfF1zRCI/AAAAAAAAAH4/QdQLOap15UI/s1600-h/donoso+5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191435944153269282" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 288px; CURSOR: hand; HEIGHT: 242px" height="240" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuvfF1zRCI/AAAAAAAAAH4/QdQLOap15UI/s320/donoso+5.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ya hablábamos de una separación temática que divide aguas en la obra de José Donoso. Señalada por el ciclo de cuatro novelas que comprende su primera producción, y la venida inmediatamente después. Para nuestros propósitos, resulta vital ese novel período, el más logrado y estructurado, en palabras del propio autor de &lt;em&gt;Coronación&lt;/em&gt;. Precisamente, la novela recién mencionada, inicia la tetralogía que nos interesa, que incluye además a &lt;em&gt;Este domingo&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El lugar sin límites&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El obsceno&lt;/em&gt; &lt;em&gt;pájaro de la noche&lt;/em&gt;. Su impulso central: la decadencia de la denominada aristocracia castellano-vasca u oligarquía, la clase dominante de Chile, dueña sin contrapeso del prestigio social, económico y político del país, desde tiempos imperiales (coloniales según nos manda repetir la historiografía oficial).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En esta ocasión, nos valdremos de la novela &lt;em&gt;Este domingo&lt;/em&gt;, poco considerada en los estudios dedicados a Donoso, sin por eso prescindir de las tres restantes, claro está. La razón es muy simple: lo mejor de nuestro autor lo componen sus obras breves; donde su talento se desenvuelve con mayor soltura y maestría, quedando la sensación, de un facilidad para el género del cuento poco aprovechado, sino desperdiciado, por Donoso. Ahí se encuentra, como rastro de aquella virtud, esa pieza maestra que es el relato “El charlestón”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La segunda de las novelas de José Donoso, irrumpe cuando el nombre de su autor, comenzaba a ser largamente conocido en el ámbito de los nuevos escritores en lengua castellana. Pues &lt;em&gt;Coronación&lt;/em&gt;, ya había sido traducida al inglés –con ediciones en Norteamérica e Inglaterra, respectivamente-, al italiano y al checo. Así, &lt;em&gt;Este domingo&lt;/em&gt; se esperaba con justificada expectación.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuwG11zRDI/AAAAAAAAAIA/otwned4jrR8/s1600-h/donoso+6.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191436627053069362" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 376px" height="314" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuwG11zRDI/AAAAAAAAAIA/otwned4jrR8/s320/donoso+6.jpg" width="200" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El eje de la historia, son los domingos familiares en casa del ficticio matrimonio Vives-Rosas; desplegados por uno de sus nietos ya en la edad adulta, y un narrador omnisciente en tercera persona que nos explica todo lo necesario para conocer a los personajes, sus motivaciones, y trágicos desenlaces. El lirismo se apropia de la voz del nieto, la frialdad y el detalle, del narrador sin nombre. Tópico característico del enfrentamiento entre niño-ingenuidad y adulto-corrupción, presente en la obra de Donoso. La reminiscencia referida, se remonta a un día domingo que sería decisivo en el rumbo de la vida de Álvaro Vives y Josefina Rosas (Chepa). La muerte tantea la suerte de ambos: Álvaro la palpa en un lunar que él detecta como mortal y cancerígeno; Chepa, en el brutal asesinato de la sirvienta Violeta, cometido por el favorito de sus protegidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Podríamos citar a León Tolstoi y su célebre frase “el matrimonio es una enfermedad mortal”. Empero, la visión de Donoso está enfocada a denunciar las apariencias generadoras de incomunicación en su afán de preservarlas, y, que, a la postre, ahogan la posibilidad de cualquier lazo afectivo honesto. Un castigo impuesto por sus padres en vacaciones, tiende las redes para el encuentro entre –en ese entonces- el joven Álvaro y la soledad aplastante de la bisoña criada Violeta. La infelicidad y frustración, derivadas del autoengaño y la complacencia, impulsan a Chepa a evadirse en tareas de caridad, en desmedro de sus obligaciones como esposa y madre. El egoísmo de Álvaro, manifestado en sus innumerables amoríos extramaritales, hacen de Chepa -no exculpada, sino cómplice- una aficionada a entregarse, por fines tan ridículos y romos, como perseguir contra viento y marea, la libertad de un presidiario desvalido. Sin embargo, el inventor de &lt;em&gt;El jardín de al lado&lt;/em&gt; escudriña aún más profundamente estas temáticas, remontando las causas primigenias a un cinismo social extendido por todos las segmentos de la comunidad, síntoma de un desplome y crisis social cercanos, a su entender.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuxg11zRFI/AAAAAAAAAIQ/XquIuzjJi2Y/s1600-h/donoso+7.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191438173241295954" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 185px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" height="314" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuxg11zRFI/AAAAAAAAAIQ/XquIuzjJi2Y/s320/donoso+7.jpg" width="185" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Simbólico es el final de la casona que cobijara al “modélico” matrimonio de la alta burguesía: la degradación y el derrumbe se apoderan de todos sus rincones, puertas y ventanas, orificios y rendijas, para terminar como un basural donde la existencia se hace inhóspita, utilizada nada más que de guarida por vagabundos, niños de la calle, y sus animales. No olvidemos que la decadencia para Donoso se expresa sobremanera en la destrucción de un lugar físico, de preferencia una casa. Pruebas de ello, son la mansión antigua de los Ábalos, en &lt;em&gt;Coronación&lt;/em&gt;; el pueblo Estación El Olivo y su burdel, en &lt;em&gt;El lugar sin límites&lt;/em&gt;; y la Casa de Ejercicios Espirituales y la Rinconada, en &lt;em&gt;El obsceno pájaro de la noche&lt;/em&gt;. Llevado a más altas esferas nuestro afán simbolista, se hace patente la analogía con la gigante casa correspondiente a una nación. Bajo esta perspectiva, no podemos dejar de aplaudir la clarividencia de Donoso al momento de fabular su tetralogía: como los grandes poetas, vaticina las condiciones –quizás inconscientemente- del quiebre de 1973, y el fin de un Chile, y estado de las cosas, irreversiblemente fracturado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro aspecto a destacar, es la vivencia de la locura tan cara a José Donoso. Su padecimiento es el conducto escogido para graficar la degradación en los seres humanos y la incapacidad que manifiestan para sostener las riendas de sus destinos personales. Antes del fin, el desequilibrio sicológico interpreta la derrota de una casta en sus estertores. De igual manera, constituye la máscara predilecta para no afrontar la racionalización de una realidad que los establece en el arroyo de los desechos. Ésa es la elección de Chepa tras el fracaso de su propósito rehabilitador con el indigente Maya, y, ante el reconocimiento desgarrador de su propia fragilidad, de cara a la vida. Una locura lenta y caprichosa, que le quita el habla y transforma poco a poco su esencia. Para cuando vuelva a contemplarse en el espejo, haber traspasado el límite de la desolación, y mutado en otro ser, distinto e irreconocible. Citamos, finalizando esta idea, al personaje Humberto Peñaloza, el Mudito de &lt;em&gt;El obsceno pájaro de la noche&lt;/em&gt;. Punto cúlmine en la inventiva de Donoso, y su enmascaramiento de la identidad humana.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Un sendero inconcluso&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191440080206775394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 391px" height="282" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuzP11zRGI/AAAAAAAAAIY/udi26hRIpUQ/s320/donoso+8.jpg" width="200" border="0" /&gt;Trazar líneas definitorias acerca del arte donosiano, es más peligroso de lo que parece. Por una parte, su dominio y reinado en el ámbito de los novelistas chilenos, es incontrarrestable: como pálidos rivales asoman Joaquín Edwards Bello y Manuel Rojas, Augusto D’Halmar y Eduardo Barrios, Francisco Coloane y Enrique Lafourcade. Sólo la sorprendente génesis de Roberto Bolaño, en el último tiempo, le hace sombra y decrecer. En la calidad de la prosa es distinto: Miguel Serrano y Jorge Edwards, por nombrar a los más linajudos, son contrincantes de primera línea, a veces superiores si se quiere. El tema discutido en el fondo, es la anorexia fatal de grandes novelistas en las letras chilenas, en comparación, a los poetas de talla mundial que cierran filas en nuestra literatura. Y cualquier juicio de valor literario que realicemos, no puede ignorar esa verdad abrumadora.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero no nos desviemos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Situar a José Donoso en su real y justa dimensión, es nuestra preocupación en este trabajo. Por otro lado, pretender entronizar a Donoso en una selecta lista de escritores paradigmáticos en la lengua de Cervantes, por el sólo hecho de haber compartido posiciones con grandes del denominado boom, es una posición que no resiste mayor análisis: comparada con Ernesto Sabato, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, la obra del chileno tambalea para desplazarse a un cómodo segundo plano. Y en ese lugar secundario, sobrevive sin grandes dificultades; junto a Juan Carlos Onetti, Carlos Fuentes y Alfredo Bryce Echenique, por señalar a nombres cercanos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La importancia del llamado “escritor de la destrucción”, se explica en ser el primer novelista chileno provisto de alas que volaban traspasando nuestras fronteras sin complejos de calidad. Abrió la puerta y recorrió un camino hasta donde le fue permitido con el respaldo de sus textos. Es un logro y por eso debe ser respetado, pero dista eternidades para idolatrarlo sin mesuras y fundar una escuela de discípulos e imitadores. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un comentario postrero, nos sugiere la idea si efectivamente logró como ficcionador lo que perseguía: retratar con vida propia los curiosos elementos conformantes de la chilenidad y las especiales relaciones de jerarquía nacidas entre sus miembros. Sí y no, alumbró situaciones y se le escaparon otras. No obstante, forjó talentosamente los cimientos de una pequeña torre, un edificio que tendrá vida durante un buen tiempo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Conclusión: se esperan arquitectos dotados de técnicas y miradas nuevas para construir otras y mejores.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Vicente Lastra&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Santiago de Chile, abril de 2005&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;*&lt;/strong&gt;Artículo publicado originalmente en la revista española Arbil Nº 92(&lt;a href="http://www.arbil.org/92dono.htm" target="page"&gt;http://www.arbil.org/92dono.htm&lt;/a&gt;), y en la edición Nº 73 de la revista chilena de política y cultura alternativas &lt;em&gt;Ciudad de los Césares, &lt;/em&gt;correspondiente al mes de junio del año 2005. Asimismo, una versión en &lt;strong&gt;pdf &lt;/strong&gt;de este texto puede ser encontrada en el sitio ibérico &lt;em&gt;Ecología Social&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://www.ecologia-social.org/"&gt;http://www.ecologia-social.org/&lt;/a&gt;), en su sección "Pensamiento y reflexión" (&lt;a href="http://www.ecologia-social.org/pdfpensamiento/El%20misterioso%20Jos%E9%20Donoso..pdf"&gt;http://www.ecologia-social.org/pdfpensamiento/El%20misterioso%20Jos%E9%20Donoso..pdf&lt;/a&gt;).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2768016397427732284-4402986512095683779?l=vicentelastra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/4402986512095683779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/4402986512095683779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/2008/04/el-misterioso-jos-donoso.html' title='El misterioso José Donoso'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAuw711zREI/AAAAAAAAAII/OXcAIakOjSE/s72-c/donoso+1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284.post-6359988248377273281</id><published>2008-04-19T10:53:00.000-07:00</published><updated>2008-05-26T22:16:38.710-07:00</updated><title type='text'>Punch-Drunk Love o El amor entrega toda la fuerza que necesita un hombre</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAo44V1zQ9I/AAAAAAAAAHQ/3LFOs1HMnJQ/s1600-h/1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191024061084550098" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 321px" height="262" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAo44V1zQ9I/AAAAAAAAAHQ/3LFOs1HMnJQ/s320/1.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Cada vez más me parece que Paul Thomas Anderson es un director sobresaliente. Se pasea por diferentes estilos narrativos y se vuelve capaz de cultivar todos los géneros, pero a la vez ninguno. La originalidad de su propuesta estriba en la ambigüedad dramática de sus filmes y en evitar, a toda costa (y se agradece), la utilización de clichés o plots tradicionales. Me sorprende que algunos no sean capaces de verlo... "le falta para ser drama, le falta para ser comedia"; ¡nada de eso!, porque no intenta ser ni lo uno ni lo otro. Anderson consigue crear un perfecto ambiente depresivo en torno a Brian Egan (interpretado perfectamente por Sandler) para luego, con una sutil pincelada, mostranos a un neurótico y hasta cómico personaje como salido de cualquier película de Woody Allen. Nos olvidamos pronto de su patetismo cuando enfrenta el drama hasta ese momento muy serio, pero la fuerza del amor lo lleva a superar cualquier obstáculo que se le presenta, y de ahí finalmente el broche romántico que otorga toda la belleza de los grandes clásicos a este magnífico filme minimalista, pero precisamente -y eso aleja a Anderson de la gran industria- construido en las antípodas de &lt;em&gt;Casablanca&lt;/em&gt;, por citar un ejemplo. Por último, contiene una de las más bellas escenas que jamás haya visto: cuando la sombra de los enamorados se encuentra en un lugar atestado de otras sombras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Ramiro Sáez León&lt;/strong&gt; (1977-2005), 24 de febreo de 2004.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAo1HV1zQ5I/AAAAAAAAAGw/iUtAHA4RA48/s1600-h/2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191019920736076690" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAo1HV1zQ5I/AAAAAAAAAGw/iUtAHA4RA48/s320/2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Punch-drunk love&lt;/strong&gt; (Embriagado de amor)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Año&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;2002&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Nacionalidad&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;USA&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Estreno&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;07-03-2002&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Género&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Comedia&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Duración&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;94 m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;T. original&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Punch-drunk love&lt;br /&gt;&lt;a style="TEXT-DECORATION: none" href="http://www.zinema.com/index.htm"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Dirección&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Paul Thomas Anderson&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Intérpretes&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAo2El1zQ6I/AAAAAAAAAG4/K1LfLSOQXwg/s1600-h/3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191020973003064226" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 296px; CURSOR: hand; HEIGHT: 297px" height="297" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAo2El1zQ6I/AAAAAAAAAG4/K1LfLSOQXwg/s320/3.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Adam Sandler (Barry Egan)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emily Watson (Lena Leonard)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Guzmán (Lance)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Philip Seymour Hoffman (Dean Trumbell)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mary Lynn Rajskub (Elizabeth)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Guión&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Paul Thomas Anderson&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Fotografía&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Robert Elswit&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAo2el1zQ7I/AAAAAAAAAHA/QhxtIdJcgts/s1600-h/4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191021419679663026" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAo2el1zQ7I/AAAAAAAAAHA/QhxtIdJcgts/s320/4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Música&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Jon Brion&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Montaje&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Leslie Jones&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sinopsis&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Barry Egan, es un joven propietario de un pequeño negocio, con siete hermanas, con las que no mantiene una estupenda relación. Sólo y sin haber encontrado el amor, su vida cambiará cuando casualmente conoce a una armoniosa y misteriosa mujer. Aquí empieza su trayecto más romántico. Un sinfín de circunstancias harán que la vida de este joven trabajador, transcurra entre lo cotidiano y lo surreal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuarta película de Paul Thomas Anderson tras &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/1998/sidney.htm"&gt;Sidney&lt;/a&gt; (1996), &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/1998/boogieni.htm"&gt;Boogie nights&lt;/a&gt; (1998) y &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2000/magnolia.htm"&gt;Magnolia&lt;/a&gt; (1999). Se trata de un proyecto que le ha llevado dos años materializar. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAo4DF1zQ8I/AAAAAAAAAHI/l8gBTN0HDBo/s1600-h/5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191023146256516034" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 213px; CURSOR: hand; HEIGHT: 399px" height="388" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAo4DF1zQ8I/AAAAAAAAAHI/l8gBTN0HDBo/s320/5.jpg" width="213" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Está protagonizada por el cómico Adam Sandler (&lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2002/mrdeeds.htm"&gt;Mr. Deeds&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2000/littleni.htm"&gt;Little Nicky&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/1999/thewater.htm"&gt;The waterboy&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/1999/unpapage.htm"&gt;Un papá genial&lt;/a&gt;).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le acompañan en el reparto Emily Watson (&lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2002/ladefens.htm"&gt;La defensa de Luzhin&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2002/gosfordp.htm"&gt;Gosford park&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2001/trixie.htm"&gt;Trixie&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2001/abajoelt.htm"&gt;Abajo el telón&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2000/lasceniz.htm"&gt;Las cenizas de Ángela&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/1998/theboxer.htm"&gt;The boxer&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/1999/hilaryyj.htm"&gt;Hillary y Jackie&lt;/a&gt;); Luis Guzmán (&lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2002/bienveni.htm"&gt;Bienvenidos a Collinwood&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2002/thesalto.htm"&gt;The Salton sea&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2001/traffic.htm"&gt;Traffic&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2000/elhalcon.htm"&gt;El halcón inglés&lt;/a&gt;); Philip Seymour Hoffman (&lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2001/nadieesp.htm"&gt;Nadie es perfecto&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2001/stateand.htm"&gt;State &amp;amp; Main&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2000/eltalent.htm"&gt;El talento de Mr. Ripley&lt;/a&gt;), que ya trabajó con el director en &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2000/magnolia.htm"&gt;Magnolia&lt;/a&gt;, y Mary Lynn Rajskub (&lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2001/theanniv.htm"&gt;The anniversary party&lt;/a&gt;).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se inspira en un artículo de la revista Time sobre David Phillips, un ingeniero de la Universidad de California que cayo en las redes de las llamativas promociones de los supermercado y compró 12.150 porciones del puding Healthy choice, por importe de 3.000 dólares, para conseguir 1,25 millones de millas aéreas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El director de fotografía es Robert Elswit (&lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/2001/algoquec.htm"&gt;Algo que contar&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/1999/midescon.htm"&gt;Mi desconocido amigo&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.zinema.com/pelicula/1999/asesinat.htm"&gt;Asesinato en 8mm&lt;/a&gt;) y la banda sonora de Jon Brion, compañero sentimental de la actriz Mary Lynn Rajskub. Ambos han trabajado con el director sus anteriores películas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El rodaje se inició en los Ángeles el 1 de febrero de 2001 y también tuvo lugar en Hawai con un presupuesto de 25 millones de dólares.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se presentó en el &lt;a href="http://www.zinema.com/dossier/cannes/02cannes.htm"&gt;Festival de Cine de Cannes 2002&lt;/a&gt; donde consiguió el premio al mejor director.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;También fue candidata al &lt;a href="http://www.zinema.com/dossier/globos/03globos.htm"&gt;Globo de Oro 2003&lt;/a&gt; a la mejor interpretación masculina en musical/comedia (Adam Sandler).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se presentó en el &lt;a href="http://www.zinema.com/dossier/gijon/02gijon.htm"&gt;Festival de Cine de Gijón 2002&lt;/a&gt; donde consiguió el premio al mejor guión y al mejor actor (Adam Sandler). &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2768016397427732284-6359988248377273281?l=vicentelastra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/6359988248377273281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/6359988248377273281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/2008/04/punch-drunk-love-o-el-amor-entrega-toda.html' title='Punch-Drunk Love o El amor entrega toda la fuerza que necesita un hombre'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/SAo44V1zQ9I/AAAAAAAAAHQ/3LFOs1HMnJQ/s72-c/1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284.post-2767416807308931366</id><published>2007-11-07T05:27:00.000-08:00</published><updated>2007-11-08T11:17:25.594-08:00</updated><title type='text'>Nostalgia de Mujica Lainez</title><content type='html'>“No sentí resbalar mudos los años”&lt;br /&gt;Quevedo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;“¿Qué es amar? ¿Qué es amar, sino añorar?” &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Manuel Mujica Lainez, &lt;em&gt;El escarabajo&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;“Escéptico de casi todas las cosas, Mujica no lo fue nunca de la belleza” &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Jorge Luis Borges, &lt;em&gt;Biblioteca personal&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIICSKlbDI/AAAAAAAAAFs/_n75mox-TCk/s1600-h/mujica1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130171760857410610" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 254px; CURSOR: hand; HEIGHT: 285px" height="336" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIICSKlbDI/AAAAAAAAAFs/_n75mox-TCk/s320/mujica1.jpg" width="269" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Abundan los ejemplos de autores que pasan desapercibidos para la inmensa mayoría del público lector. Y las razones por lo que aquello sucede no sólo se remiten a problemas de índole editorial, ya sean éstas fallas en la distribución, o modas pasajeras que imponen ciertas vertientes de la literatura. Por el contrario, en un sinnúmero de oportunidades, los mismos críticos y autores, evidencian verdaderas muestras de ceguera artística, al no reconocer las virtudes creativas de algún iluminado contemporáneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Esto último, es lo que ha acontecido con el escritor argentino Manuel Mujica Lainez. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pues, en este narrador, hallamos los grandes valores apreciados por los amantes de la buena literatura, a saber: una profunda sensibilidad, rebeldía crítica, fortaleza intelectual, y un manejo del idioma prodigioso. Buscando un paralelo cercano en este virtuoso aspecto, quizás, podríamos citar a su redescubierto compatriota Juan Filloy, o al cubano Alejo Carpentier. No obstante, encontramos en la prosa de Mujica, un lenguaje arcaico y exquisito, exhalador de un encanto único; que por las temáticas que abordó, no había otra manera de expresar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Este artículo, por lo tanto, tiene la finalidad de dar a conocer, sobre todo a las nuevas generaciones de lectores, la figura y obra de este ínclito escritor hispanoamericano, injustamente postergado. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Minucias de una vida interesante&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Manuel Bernabé Mujica Lainez, Manucho, nació el día 11 de septiembre de 1910, en la ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María de los Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina. Durante su adolescencia y juventud, estudió en su terruño natal, Francia e Inglaterra; importante dato que explica su bagaje cultural, inherente a toda su producción literaria. Regresa al antaño Virreinato de La Plata, donde inicia estudios universitarios de Derecho en la Universidad de Buenos Aires -sólo por dos años-, incorporándose tiempo después, a la administración pública, ejerciendo funciones en el Ministerio de Agricultura y Ganadería. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ya en 1932, y trabajando como columnista y crítico de arte para el diario bonaerense &lt;em&gt;La Nación&lt;/em&gt;, se dedica por completo al oficio de escritor. Cuatro años después, en tanto, debuta publicando Glosas castellanas (1936), amenos ensayos, que obtienen la Medalla de Oro de la Institución Cultural Española de su ciudad. Además, en aquella crucial temporada, contrae matrimonio con Ana María de Alvear Ortiz Basualdo, mujer de rancia prosapia y mayor fortuna, cuyo enlace engendró tres hijos: Diego (1937), Ana (1939) y Manuel Florencio (1941). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzHHJSKlbAI/AAAAAAAAAFU/w2FGSOyp_NI/s1600-h/mujica5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130100412860689410" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzHHJSKlbAI/AAAAAAAAAFU/w2FGSOyp_NI/s320/mujica5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Posteriormente, da a conocer Don Galaz de Buenos Aires (1938), Medalla de Oro, esta vez, del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, y tres biografías de autores rioplatenses: Miguel Cané (1942), Hilario Ascasubi (1943) y Estanislao del Campo (1948), respectivamente. Su propuesta entusiasma a la crítica. En el intersticio, confecciona el largo poema &lt;em&gt;Canto a Buenos&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Aires&lt;/em&gt; (1943), y asiste, en misión periodística, a la entrega del Premio Nobel de Literatura de 1945, que consagraría a la chilena Gabriela Mistral, en la nórdica Estocolmo. Con las colecciones de cuentos &lt;em&gt;Aquí vivieron&lt;/em&gt; (1949) -Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE)-, y &lt;em&gt;Misteriosa Buenos Aires&lt;/em&gt; (1951), se perfila su creación literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Luego, viene la famosa tetralogía en donde intenta delinear una visión de la aristocracia argentina, compuesta por &lt;em&gt;Los ídolos&lt;/em&gt; (1953), &lt;em&gt;La casa&lt;/em&gt; (1954), &lt;em&gt;Los viajeros&lt;/em&gt; (1955), e &lt;em&gt;Invitados en&lt;/em&gt; &lt;em&gt;El Paraíso&lt;/em&gt; (1957). Simultáneamente, estos son años de intensa actividad cultural y diplomática representando a su patria. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130170244733955090" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIGqCKlbBI/AAAAAAAAAFc/nQRHWvhegTw/s320/mujica3.jpg" border="0" /&gt;Más adelante, en la década de 1960 y producto de sus frecuentes viajes a Europa, e inspirado por el legado del Renacimiento italiano, nace su monumental &lt;em&gt;Bomarzo&lt;/em&gt; (1962), en opinión nuestra, su obra cumbre: reconocida con el Premio Nacional de Literatura en su país (1963), y ganadora del Premio John F. Kennedy de Literatura (1964), ex aequo, junto a &lt;em&gt;Rayuela&lt;/em&gt; de Julio Cortázar. En los años siguientes, esta obra sería adaptada primero, como cantata, y luego, como ópera, por el compositor argentino Alberto Ginastera, bajo libreto de Manucho; anotamos que injustamente censurado su estreno, en el Teatro Colón, por las autoridades porteñas de entonces (1967). Mostrando una faceta intelectual desconocida, presenta su traducción de los &lt;em&gt;Sonetos&lt;/em&gt; (selección), de Shakespeare (1963), y &lt;em&gt;Las mujeres sabias&lt;/em&gt; de Molière (1964).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prosiguiendo con su bibliografía, a mediados de la misma decena, publica &lt;em&gt;El unicornio&lt;/em&gt; (1965), recreando la Edad Media con tintes fantásticos, y donde, según su amigo Jorge Cruz, es posible distinguir importantes rasgos de su trayectoria vital. Dando muestra de su versatilidad, tres años después, Mujica Lainez da a conocer &lt;em&gt;De milagros y de melancolías&lt;/em&gt; (1968), hilarante narración acerca de la génesis e historia de una ficticia ciudad sudamericana, desde su fundación hasta el año 4000, mediante el análisis de sus personajes descollantes. Se ha jubilado, y teniendo a su hacienda “El Paraíso”, en Córdoba, Argentina, como lugar de trabajo, emprende nuevos proyectos, como su versión de &lt;em&gt;Phèdre&lt;/em&gt;, de Racine (1972), y la escritura de las novelas &lt;em&gt;Cecil&lt;/em&gt; (1972), &lt;em&gt;El laberinto&lt;/em&gt; (1974) y El viaje de los siete demonios (1974). Acto seguido (1975), muere su madre, doña Lucía Lainez Varela, cuyo esposo, don Manuel Mujica Farías -y padre del escritor-, descendía en línea directa del capitán y fundador de Buenos Aires, don Juan de Garay. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIHRCKlbCI/AAAAAAAAAFk/5q0Y59boE00/s1600-h/manuchohomepage.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130170914748853282" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIHRCKlbCI/AAAAAAAAAFk/5q0Y59boE00/s320/manuchohomepage.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mientras, en los años posteriores, entrega a la imprenta &lt;em&gt;Los cisnes&lt;/em&gt; (1977), y se comienzan a editar sus &lt;em&gt;Obras completas&lt;/em&gt; (1978). Proyecto, sin embargo, que a la postre acabaría inconcluso, alcanzándose a publicar tan sólo un tomo de los cinco previstos. Igualmente, prepara las pruebas del conjunto de narraciones &lt;em&gt;El brazalete y otros cuentos&lt;/em&gt; (1978), y de &lt;em&gt;Los porteños&lt;/em&gt; (1980), éstos, diversos artículos de raigambre costumbrista. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Discurriendo 1982, publica su último gran libro, &lt;em&gt;El escarabajo&lt;/em&gt;, apasionante recorrido de una joya egipcia por 3.000 años de historia universal. Viaja además por España, Italia, Francia -donde es condecorado con la Cruz de Caballero de la Legión de Honor-, Portugal y el centro de Europa. Asimismo, es declarado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires por la Municipalidad de su urbe (1984). Falleciendo, a raíz de un edema pulmonar y complicaciones cardíacas, en “El Paraíso”, el día 22 de abril de 1984. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;La reminiscencia aristocrática&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIJSSKlbEI/AAAAAAAAAF0/4IQKbz9goH8/s1600-h/mujica4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130173135246945346" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="238" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIJSSKlbEI/AAAAAAAAAF0/4IQKbz9goH8/s320/mujica4.jpg" width="194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En el panorama literario argentino, la figura de Mujica Lainez parece una isla casi paradisíaca en medio de un mar bravío y tempestuoso, una época dominada por la magestuosa presencia creadora de Jorge Luis Borges y de Adolfo Bioy Casares. Son igualmente, los tiempos de Julio Cortázar prisionero en la eterna adolescencia de sus cuentos. En otra senda, la desesperación que encierran los libros de Roberto Arlt, Leopoldo Marechal, Eduardo Mallea y Ernesto Sabato, marcan las propuestas literarias de un público ávido de desentrañar las pasiones humanas en su estado más puro. Situado en el extremo opuesto, hallamos a Macedonio Fernández y su particular estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Las inquietudes de Mujica Lainez, en tanto, lo condujeron a un rumbo distinto. Como todo escritor, no es ajeno a la denuncia y a la crítica social, empero, su óptica es diferente, siendo testigo él mismo, del auge y caída de un antiguo orden; logrando plasmar en su obra esa nostalgia propia de las aristocracias hispanas, cuyo pasado de refinamiento y lujo, se opacaba entrado el siglo veinte. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prueba de esto que decimos, es la familiaridad que ostentaba nuestro autor con las lenguas extranjeras, especialmente cercano al francés, lo que explica su amplio conocimiento de la novela en este idioma. Los rasgos característicos de Stendhal, Gustave Flaubert, Joris-Karl Huysmans y Marcel Proust -reforzados por el estudio de los clásicos castellanos y los poetas del Siglo de Oro-, forjaron en parte su estilo recargado, de un barroquismo luminoso, trabajado con el cincel de un hábil artesano, lo que es inusual en las técnicas de manifestación escrita de los tiempos actuales. Debido a este meandro, dicho aspecto ha provocado más de alguna controversia en torno al imaginario artístico de Mujica, ya que se le ha acusado de privilegiar la forma antes que el fondo; sin embargo, los recursos estilísticos nunca deben soslayarse si el objetivo trazado se logra, cual es la expresividad y la sensibilidad de alturas que nos depara un determinado texto literario de calidad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El contacto con la diplomacia le permitió surcar nuevas posibilidades temáticas, conocer otros mundos. Su interés se trasladó a la novela histórica, donde la labor de documentarse apropiadamente, revela la acuciosidad que ya le hemos observado en el acto mismo de escribir. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIMVCKlbFI/AAAAAAAAAF8/f0h1xY8ltok/s1600-h/mujica2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130176481026468946" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 236px; CURSOR: hand; HEIGHT: 378px" height="354" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIMVCKlbFI/AAAAAAAAAF8/f0h1xY8ltok/s320/mujica2.jpg" width="236" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;De esta manera, mientras el llamado “boom” de la literatura latinoamericana, desgranaba la realidad cotidiana de una América española amenazada por la United Fruit, y las dictaduras de turno, Mujica Lainez, consecuente con su modus vivendi, se alejó de las posturas efímeras de su época, centrando sus esfuerzos sensoriales en narrar historias del ámbito humano por él mayormente conocido. A fin de cuentas, este espacio le proporcionaba el material novelable que, insistimos, como un contemplador de primera línea, entregó a través de los hechos acaecidos y sus resonancias, sobre una clase social específica. Asertivo con nuestro términos en relación a su ética literaria, Borges diría, que el autor de &lt;em&gt;El laberinto&lt;/em&gt;, “fue, ante todo, un hombre valiente: no condescendió nunca a lo demagógico”. &lt;strong&gt;(Borges 1996:514&lt;/strong&gt;). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;En esta oportunidad, escogeremos dos obras para abordar, por el simple estímulo que representan a cabalidad nuestro entorno hispanoamericano, nos referimos a &lt;em&gt;La casa&lt;/em&gt;, y a &lt;em&gt;De milagros y de melancolías&lt;/em&gt;. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera novela en reseñar (&lt;em&gt;La casa&lt;/em&gt;), pertenece a la “etapa argentina” de Mujica; es una prosopopeya, donde la propia casa, en un tono doliente y nostálgico, narra la historia de una familia aristocrática de Buenos Aires, cuyos integrantes, verdaderas almas en pena, se aferraban a su pasado luminoso. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzINdyKlbGI/AAAAAAAAAGE/RvAvQmt4ebg/s1600-h/mujicalainez.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130177730861952098" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="200" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzINdyKlbGI/AAAAAAAAAGE/RvAvQmt4ebg/s320/mujicalainez.jpg" width="231" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Los recuerdos se suceden en momentos que es inminente su demolición. En este escenario, de alegrías y tragedias de un clan bastante disfuncional, se ilustra el talento narrativo del autor, mezclando la vida de fiestas y recepciones, con las pasiones reprimidas de los personajes; sumados a esto, los elementos fantásticos e irreales, que están excelentemente incorporados en el relato mismo. Se obtiene así, un vívido fresco de un sistema donde las relaciones de jerarquía, se tornan difusas con el paso del tiempo. Ejemplo de aquello, es el poder de la servidumbre, que se hace cada vez más fuerte, hasta terminar controlando la mansión. El tono trágico de esta coyuntura, podría parecer, a simple vista, clasista y resentida, pero a través del relato doliente y resignado de la casa, somos testigos directos de los efectos de la entropía, que sin oposición, se apodera no sólo de un lugar físico, sino que también del sueño feliz de la aristocracia porteña. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Esta creación, un punto alto en la bitácora de Mujica Lainez, fue muy bien acogida por la crítica en su tiempo de aparición, y obtuvo importantes galardones; a nuestro paladar, la mejor de sus novelas redactadas en la década de 1950. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Si en &lt;em&gt;La casa&lt;/em&gt;, presenciamos una dignidad trágica que subyuga al lector, en &lt;em&gt;De milagros y de melancolías&lt;/em&gt;, es el humor el encargado que su revisión sea una auténtica delicia. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La ficción de esta extravagante pieza novelística es una parodia, una sátira de la historia de Hispanoamérica. Para empezar, en su trama desfilan los tópicos que han movilizado a nuestro continente por siglos: la quimera de El Dorado; las manifestaciones religiosas de autóctono origen encauzadas por la Iglesia; la dramática lucha de Independencia y su prócer excepcional; los intentos de modernización de disímiles resultados, y la puesta en práctica de ideologías contrarias a nuestra disposición espiritual. En esta suerte de antihistoria, donde incluso se vaticina un futuro sombrío gracias a las visiones de una médium, el uso de la “crónica intrincada”, como la llama el poeta de &lt;em&gt;Canto a Buenos Aires&lt;/em&gt;, iniciada en &lt;em&gt;Crónicas reales&lt;/em&gt;, logra su cénit tributando a esta novela. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Primero, la prosa irónica y punzante del capítulo inaugural -basada en la crónica dejada a la posteridad por el inexistente capitán Diego Cintillo-, registra los acontecimientos ocurridos en la ciudad de San Francisco de Apricotina del Milagro, también llamada Ciudad del Milagro, que fundada por el conquistador don Nufrio de Bracamonte, dependía del imaginario Virreinato de Santa Fe la Nueva. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Notable es la descripción de los gobernadores del lugar antes del “amanecer glorioso de la Independencia”, correspondiente a la segunda parte. Así pues, el ingenio mostrado en estas páginas deslumbra, y resume, por otro lado, la intención de satirizar la historia, y de sacarla del academicismo obtuso que atiborra los manuales de esta disciplina. Vale la pena decir que, &lt;em&gt;De milagros y de melancolías&lt;/em&gt;, en idea de su creador, es una “tentativa de probar que la historia es una invención del historiador”. &lt;strong&gt;(Cruz 1996:160).&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIPACKlbHI/AAAAAAAAAGM/0_obnUxbtmo/s1600-h/mujica10.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130179418784099442" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIPACKlbHI/AAAAAAAAAGM/0_obnUxbtmo/s320/mujica10.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A continuación, el libro prosigue con la gesta de Xavier Moncil, el libertador virginal. Después, y en clara alusión a la realidad argentina, surge la figura de Gaspar Bravaverga, “el caudillo”, suerte de Juan Manuel de Rosas, erotómano y salvaje. Su descendiente, Cagliostro Bravaverga, intentará civilizar aquella tierra, mas con buenas intenciones antes que en logros prácticos. Hasta que el “líder”, el general Benicio Bracamón, imponga sus términos a la sazón del adelantado Nufrio Bracamonte, otorgándole así, el cariz de inmortalidad tan presente en el arte de Mujica Lainez, pues cada protagonista es una proyección en el tiempo, en este caso, de la efigie del conquistador hispano. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otra arista, el epílogo “espiritista”, nos recuerda que el paso del tiempo, en su inmensidad, amolda nuestro devenir, y que incluso al especular sobre el futuro, encontramos mucho de nuestro pasado, refrendando de este modo, la fragilidad de los hombres ante los matices del incierto destino. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Las obras comentadas en las líneas precedentes, constituyen una muestra parcial del talento literario del padre de &lt;em&gt;Aquí vivieron&lt;/em&gt;, confirmando de paso su sagacidad y versatilidad para expresar emociones, recrear períodos de la historia, y mostrar una veta humorística, que en sus primeros libros, sólo se avizoraba a tientas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Razón por la cual, no desperdiciaremos la ocasión para sugerir la lectura de &lt;em&gt;Bomarzo&lt;/em&gt;, máximo logro del escritor argentino, donde los tópicos mencionados, unidos a una sutil voluptuosidad, conforman un relato perfecto, ya que la narración histórica se funde con las pasiones humanas, exaltadas en una prosa absorbente y de magistral ejecución. En efecto, y como nos señala el chileno Roberto Bolaño: “(&lt;em&gt;Bomarzo&lt;/em&gt;) es una novela sobre el arte y es una novela sobre la decadencia, es una novela sobre el lujo de novelar y es una novela sobre la exquisita inutilidad de la novela”. &lt;strong&gt;(Bolaño 2004:294). &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Señas de identidad&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En toda la producción del autor de &lt;em&gt;El escarabajo&lt;/em&gt;, encontramos los siguientes aspectos formales: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIXkiKlbII/AAAAAAAAAGU/JNv60DKFVck/s1600-h/bomarzo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130188841942346882" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIXkiKlbII/AAAAAAAAAGU/JNv60DKFVck/s320/bomarzo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- No podemos ubicar a Mujica Lainez en ninguna corriente o generación literaria, pues jamás adhirió a vanguardias. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Estilo recargado, barroco, incluso preciosista, pero exacto; cualidad escasa entre los escritores iberoamericanos del siglo veinte. Profundo conocimiento de la lengua castellana. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Como consecuencia de sus preferencias estéticas, el arcaísmo está muy presente en su obra. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Conjunción de lo natural con lo artificioso, ejemplo de esto: Bomarzo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Exhaustiva documentación antes de la ejecución de la obra. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- El narrador omnisciente en primera persona. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Uso del monólogo interior y el racconto. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Latidos de un arte &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entre los aspectos temáticos, podemos mencionar: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- La aristocracia del Río de la Plata, auge y caída de una casta, testigo privilegiado de un orden social en crisis. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Recreación de períodos históricos: Medioevo, Renacimiento italiano y América imperial, por citar a los mejor logrados. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- La inmortalidad, un tema que obsesionó al autor; siendo el destino, en sus caminos oscuros y radiantes, los protagonistas de sus mejores páginas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- La ironía, no sólo como un recurso discursivo, sino como argumento de parte de su producción literaria. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- En sus creaciones literarias incluye la crítica de arte, comentarios estéticos, y reseñas de artistas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Elegante y profunda exploración de las relaciones humanas y afectivas en toda su amplitud. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- En lo que respecta a sus tipos humanos, generalmente, se trata de personas de estimable situación pecuniaria, educadas, pero afectivamente desvalidas, presas de la melancolía y del resentimiento. Verbigracia, sus retratos históricos están muy bien logrados, deuda de la prolija documentación que formaba parte de su método de trabajo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Hay que hacer notar, que en sus obras históricas, vislumbramos un cierto carácter épico subyacente: siempre hay una búsqueda que es inherente a la aventura, donde el viajar y el deambular -propio de Mujica Lainez en la realidad-, se traslada con acierto a la invención. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Para el lector neófito, recomendamos comenzar el banquete del menú Mujica, por ejemplo, con &lt;em&gt;Los ídolos&lt;/em&gt;, obra de su primera época; de inmediato percibirá la impronta de este Quijote rioplatense y la diferencia sustancial con otros narradores del idioma de Castilla. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Manucho, el viaje es eterno&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;“La llovizna cae en el suelo serrano de Córdoba, el verdor de la tierra generosa lo recibe con sus nudosos árboles, a lo lejos, recortada en la falda de un cerro, el rojo tejado de la casona ‘El Paraíso’, que, por fin, recibe a su antiguo dueño. Cecil, el lebrel, amaga un ladrido, tímidamente se acerca a la figura de andar pausado, que se aproxima: es un hombre calvo de cejas marcadas, bigote encanecido; va vestido con sobriedad y elegancia. En su mano derecha, se apoya sobre un bastón de brillante factura, en la siniestra, aprieta un manuscrito con fuerza, como si su vitalidad emanara de esos papeles amarillos; en el anular diestro, se observa un extraño anillo con forma de escarabajo. La lluvia se deja caer con más fuerza, quizás el cielo llora de emoción; el hombre, indiferente al temporal, no tiene prisa, ya que goza de todo el tiempo del mundo, y de mucho más”. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Vicente Lastra&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Santiago de Chile, noviembre de 2006&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- BIOY CASARES, Adolfo. 2001. &lt;em&gt;Descanso de caminantes&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Diarios íntimos&lt;/em&gt; (edición de Daniel Martino). Buenos Aires: Editorial Sudamericana. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- BOLAÑO, Roberto. 2004. “Bomarzo”, en &lt;em&gt;Entre paréntesis&lt;/em&gt; (edición de Ignacio Echevarría). Barcelona: Editorial Anagrama. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- BORGES, Jorge Luis. 1996. &lt;em&gt;Biblioteca personal&lt;/em&gt;, en &lt;em&gt;Obras completas&lt;/em&gt; IV (1975-1988). Barcelona: Emecé Editores España. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- CABALLERO, María. 2000. &lt;em&gt;Novela histórica y posmodernidad en Manuel Mujica Lainez&lt;/em&gt;. Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- CRUZ, Jorge. 1996 (1977). &lt;em&gt;Genio y figura de Manuel Mujica Lainez&lt;/em&gt;. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- CRUZ, Jorge. 1999. “Prólogo” a los &lt;em&gt;Cuentos completos&lt;/em&gt; de Mujica Lainez. Buenos Aires: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Alfaguara. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- LAERA, Alejandra. 2005. &lt;em&gt;Los dominios de la belleza.&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Antología de relatos y de crónicas &lt;/em&gt;de Manuel Mujica Lainez. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- MUJICA LAINEZ, Manuel. 1995 (1954). &lt;em&gt;La casa&lt;/em&gt;. Madrid: Editorial Sudamericana. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- MUJICA LAINEZ, Manuel. 1969 (1968). &lt;em&gt;De milagros y de melancolías&lt;/em&gt;. Buenos Aires: Editorial Sudamericana. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- PEÑA VIAL, Jorge. 2002. &lt;em&gt;La poética del tiempo: ética y estética de la narración&lt;/em&gt;. Santiago de Chile: Editorial Universitaria.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;* Artículo publicado en la revista electrónica española &lt;em&gt;Arbil &lt;/em&gt;Nº109(&lt;a href="http://www.arbil.org/109muji.htm" target="page"&gt;http://www.arbil.org/109muji.htm&lt;/a&gt;), y en la también virtual argentina &lt;em&gt;Palabras Diversas &lt;/em&gt;Nº4, correspondiente a marzo de 2007 (&lt;a href="http://www.palabrasdiversas.com/"&gt;http://www.palabrasdiversas.com/&lt;/a&gt;).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2768016397427732284-2767416807308931366?l=vicentelastra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/2767416807308931366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/2767416807308931366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/2007/11/nostalgia-de-mujica-lainez.html' title='Nostalgia de Mujica Lainez'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RzIICSKlbDI/AAAAAAAAAFs/_n75mox-TCk/s72-c/mujica1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284.post-361159025749977533</id><published>2007-01-09T14:28:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T12:08:33.988-08:00</updated><title type='text'>Un escritor crítico de la sociedad contemporánea: Michel Faber</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Una época que, en cincuenta años, desarraiga, somete o mata a setenta millones de seres humanos, debe sólo, y en primer lugar, ser juzgada”.&lt;br /&gt;Albert Camus, &lt;em&gt;El hombre rebelde&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQhOZ-Sv4I/AAAAAAAAAD8/3SOqgwkGcRM/s1600-h/Michel_Faber_2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018172416171622274" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQhOZ-Sv4I/AAAAAAAAAD8/3SOqgwkGcRM/s320/Michel_Faber_2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es común escuchar el comentario referente a la escasez, en el panorama literario actual, de piezas de real valor formal e incontestable jerarquía artística. Debemos reconocer que dicha opinión tiene mucho de cierto: la mayoría de lo publicado y depositado en las estanterías de las librerías en el último tiempo, carece de la estampa, si no la altura, de lo dable en llamar, “obra literaria” . Empero, de vez en cuando, aparecen autores cuyas creaciones nos dicen que no todo está perdido, y que lo grande de eterno e inmortal, contenido en un buen poema o en una colosal novela, resplandecerá por siempre, mientras en el genio humano, exista un afán honesto por encontrar la belleza y la verdad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablamos de escritores cuya lectura nos conmueva, haga reflexionar acerca de nuestro actuar, y posterior desenvolvimiento en la vida; en otras palabras, que nos haga conocer y comprender, un poco más, de la inefable naturaleza humana. Al decir del afamado crítico norteamericano y profesor de literatura Harold Bloom, “el leer a un autor genial equivale a la gloriosa sensación del enamoramiento, pero con la ventaja de no salir dañado de la relación”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de esos escritores, en la hora presente, es Michel Faber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacido en Holanda (1960) y criado en Australia, Faber arribó en la antigua posesión británica, junto a sus padres, a la edad de siete años. Aquello, unido a sus estudios en la Universidad de Melbourne –en literatura inglesa, precisamente-, hacen que utilice la lengua de Shakespeare -y no la materna- para expresarse. Permaneció en el más pequeño de los continentes o la mayor isla del Globo, hasta 1992. Desde entonces, vive en el norte de Escocia, en una antigua estación de ferrocarriles, escudriñando el Mar del Norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RafpavlbjTI/AAAAAAAAAE4/q554Tr3Duxs/s1600-h/La_mejor_de_Escocia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5019236955387039026" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="293" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RafpavlbjTI/AAAAAAAAAE4/q554Tr3Duxs/s320/La_mejor_de_Escocia.jpg" width="319" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Antes de revelarse como un talentoso escritor, el holandés desempeñó los más variados oficios: las ejerció de enfermero, embalador, hombre de la limpieza, y hasta de cobaya para investigaciones médicas. Con la aparición de su primer libro, el conjunto de relatos &lt;em&gt;Some Rain Must Fall&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Tiene que llover un poco&lt;/em&gt;, 1997), los hechos cambiaron para nuestro inventor; llegaron los premios y galardones literarios, el reconocimiento y la atención de las grandes firmas editoriales. Gracias a ese impulso, en el año 2000, publica &lt;em&gt;Under the Skin&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Bajo la piel&lt;/em&gt;). Su éxito crece enormemente; es traducido a una decena de idiomas, y su nombre despunta entre los mejores escritores de su generación en habla inglesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo último de la pluma de Faber en abandonar la imprenta, es la majestuosa &lt;em&gt;The Crimson Petal and the White&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Pétalo&lt;/em&gt; &lt;em&gt;carmesí, flor blanca&lt;/em&gt;, 2002). Cuya confección le demoró una investigación y posterior escritura de casi dos décadas, y que por otra parte, le significaría la consagración definitiva. Inspirada en el Londres de finales del siglo diecinueve, es considerada un fresco alucinante de la época victoriana. Una trama donde confluyen los más entrañables y despreciables sentimientos, el romanticismo, y los prejuicios sociales; dando forma, de esta manera, a una original interpretación de ese fascinante espacio de tiempo de la historia británica. No por nada, nos estamos refiriendo a un libro de más de mil páginas hilvanadas por un artesano de indiscutible maestría. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQgBJ-Sv2I/AAAAAAAAADs/Hy8p_Qf2S-8/s1600-h/Tiene_que_llover_un_poco.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018171089026727778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQgBJ-Sv2I/AAAAAAAAADs/Hy8p_Qf2S-8/s320/Tiene_que_llover_un_poco.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; En el circuito editorial en lengua castellana, podemos hallar sus dos novelas traducidas y publicadas; ambas bajo el sello de Anagrama, en su colección “Panorama de narrativas”. De su libro de cuentos, existen sólo versiones parciales en revistas impresas y sitios virtuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para intentar acercarnos al arte de Faber, en esta ocasión, nos valdremos de su primera novela, &lt;em&gt;Bajo la piel&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, nuestro análisis se basará en la correcta versión de Cecilia Ceriani y Txaro Santoro, de la casa del libro recién citada. Por lo demás, la única existente en español (Michel Faber, &lt;em&gt;Bajo la piel&lt;/em&gt;, Editorial Anagrama, Barcelona, 2002, 331 páginas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Una fábula prodigiosa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la mayoría de la crítica literaria europea, la novela que nos traemos entre manos, se trata de una fábula –ficción con que se encubre una verdad- notablemente narrada, en la gran tradición inglesa de Jonathan Swift, Joseph Conrad, y un George Orwell. Sin contrarrestar ese juicio, más bien apoyándolo, delinearemos unas cuantas observaciones al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQdL5-SvyI/AAAAAAAAADM/DtV1k89pcl8/s1600-h/Bajo_la_piel_1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018167975175438114" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQdL5-SvyI/AAAAAAAAADM/DtV1k89pcl8/s320/Bajo_la_piel_1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Otro sector, en cambio, la cataloga como una aplaudible obra de ciencia ficción. Faber, en tanto, señala haber utilizado elementos fantásticos en su libro, con el propósito de denunciar aspectos de la realidad, que enunciados de otra forma, resultarían terriblemente desesperanzadores. Por estas razones, y sin temor a equivocarnos, podemos hablar de &lt;em&gt;Bajo la piel&lt;/em&gt;, principalmente, como una descollante novela de profundas ideas filosóficas, embadurnadas éstas, con una invención de no menor enjundia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, el argumento de nuestra historia, desplegada por un narrador omnisciente a través de los más variados registros, transcurre en el norte de Escocia, en el invierno frío, solitario, melancólico, de las Highlands que rodean la ciudad de Inverness. Donde raudo por aquellas carreteras, el vehículo conducido por Isserley, acelera buscando autoestopistas de buena condición física con el propósito de encaminar. Hasta el momento, nada extraño. Nos parece comenzar a leer las aventuras de una mujer guiada por la avidez y la lascivia. No obstante, poco a poco, con datos intrigante proporcionados por el autor, conocemos una perspectiva radicalmente opuesta; los hombres recogidos, después de ser adormecidos en el auto tras inyectarles una droga llamada &lt;em&gt;icpathua&lt;/em&gt;, son llevados inconscientes a una granja cercana (la Granja Ablach), para ser recibidos por un grupo de trabajadores -quienes los introducen al lugar-, y a un incierto destino. Al lado del recinto, en una casa rústica y sencilla, vive Isserley, la cazadora. Debemos consignar, que la acción siempre se desarrolla en este escenario: las autopistas, la Granja, y la costa escocesa henchida de bosques, golfos, y acantilados debido a la bravía del océano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQh7Z-Sv5I/AAAAAAAAAEE/UG0kdj9sVyE/s1600-h/Petalo_Carmes_.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018173189265735570" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQh7Z-Sv5I/AAAAAAAAAEE/UG0kdj9sVyE/s320/Petalo_Carmes_.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Mediante la constante aparición de términos desconocidos –como la droga y el mismo nombre de la mujer, inventados por Faber- sopesamos claves y pistas para concretar una posibilidad impactante: Isserley es una extrarrestre, al igual que los “hombres” que habitan la Granja Ablach. Siguiendo con su intención simbólica, el autor pasa a referirse al género humano con el sustantivo de &lt;em&gt;vodsels&lt;/em&gt;, restringiendo para Isserley y los suyos, la definición de seres humanos; primera y destacada manifestación de la fábula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿qué hacen realmente Isserley y los inquilinos de Ablach? Otras revelaciones, y el relato adquiere visos monstruosos y horripilantes. El local agrícola es una factoría alienígena donde se procesa carne humana (vodsels), para desde ahí, enviarla a su planeta de origen en naves espaciales, y ser consumida por los verdaderos hombres. Huelga decir, que los habitantes del planeta Tierra, son observados como seres vivos de segunda categoría por esta especie. La dueña y creadora de la granja, además de encargada de transportar el producto al cosmos, es la Corporación Vess; un imperio económico de sideral poderío e influencia en la comunidad galáctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;En el mundo de Isserley, la carne de vodsel es un manjar privativo de la Élite, la clase dirigente. Su precio es igual al valor del agua y el oxígeno que necesita una familia cualquiera de esa civilización -fundada sobre las bases de la mercancía y la ganancia- para sobrevivir. Esta última exageración es una clara alusión al endiosamiento desenfrenado del dinero padecido por la humanidad en los minutos actuales. Y mientras Faber discurre en aquellas explicaciones, sabemos de oídas más de esa sociedad, y cuánto se parece a la nuestra. O podría llega&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQgpp-Sv3I/AAAAAAAAAD0/vxRTnMwZlwM/s1600-h/Evita.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018171784811429746" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQgpp-Sv3I/AAAAAAAAAD0/vxRTnMwZlwM/s320/Evita.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;r a ser. Porque, acaso, ¿no es la ficticia Corporación Vess, un reflejo macabro y real, de la preeminencia innegable que podrían ostentar las grandes trasnacionales financieras, tanto como para llegar a decidir en un futuro próximo, acerca de la vida y la muerte, si tras esa encrucijada, existe algún tipo de beneficio monetario por resolver? O, mejor aún, ¿no es en estos tiempos –ha sido siempre- la posesión del dinero, un factor abrumador al instante de llegar a definir, antes que cualquier otra cosa, el derecho a existir; ya en condiciones límites, ya si no alcanza la subsistencia para todos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Los seres humanos, llegada cierta edad –a excepción de la casta superior- deben afrontar un examen, cuyo resultado sentenciará dónde residirán desde ahí en adelante: o sobre la superficie, o bajo tierra, en los denominados Estados Nuevos. Ser relegado a los Estados Nuevos, significa una vida hasta la muerte, de encierro infrahumano y trabajos forzados. Aunque habitar arriba, si no se tiene dinero, no cuenta lo suficiente; la contaminación de la atmósfera es tal, que se requieren verdaderas mansiones para moverse y conseguir guarecerse de la suciedad ambiental. Somos testigos, en suma, de un estudio de las jerarquías de poder y sus consecuencias, llevado hasta sus más extremas posibilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Pero volvamos a Isserley, quien al momento de afrontar la definitoria Prueba, es calificada negativamente. A pesar de las promesas de algunos miembros de la Élite, que disfrutaron de sus favores femeninos, para ayudarla y asegurarle la permanencia en la intemperie. Nuestra protagonista, entonces, es condenada a pasar el resto de su vida en los Estados Nuevos. Encontrándose en aquella situación desesperada, aparece un ofrecimiento salvador pero paradójicamente condenatorio: abandonar los Estados Nuevos, para prestar servicios a la Corporación Vess, como recolectora de vodsels, en el planeta Tierra. Con el fin de realizar adecuadamente la función encomendada, deberá someterse a múltiples cirugías que muten su anatomía, a la bípeda de los terrícolas, y así, no despertar sospechas de su extranjero origen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésa es la Isserley, tullida y mutilada, hallada en &lt;em&gt;Bajo la piel&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Desde la marginalidad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQekp-Sv0I/AAAAAAAAADc/xgTJ-V_e9gY/s1600-h/Eva_2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018169499888828226" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQekp-Sv0I/AAAAAAAAADc/xgTJ-V_e9gY/s320/Eva_2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; En palabras de Faber, Isserley es un personaje nacido desde el rechazo social generado por un individuo al ser y sentirse diferente a los demás. Una situación vivenciada por el autor en su condición de hijo de inmigrantes, e inmigrante él mismo. Además de ser un estado de alma de un sinnúmero de hombres, víctimas del desarraigo y el abandono, en una época que persigue por los caminos más inverosímiles, la destrucción de las esencias nacionales. Con el fin abiertamente declarado de transformar al género humano en un conjunto de individuos anónimos, entregados éstos, a las fluctuaciones del gran capital y a los dictados de una minoría apátrida y globalizante. Al parecer, este objetivo ya se ha materializado, de no acontecer a la brevedad, una reacción decidida por parte de los elementos puros -aún restantes- de la Cultura Cristiana Occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retomando el hilo conductor de este ensayo, después de la operación indispensable para efectuar su labor, no hay parte del cuerpo de Isserley que no haya sido “retocada”. Sojuzgada por su nuevo cuerpo, debe hacer ejercicios matinales a fin de aliviar los dolores padecidos en su columna y extremidades.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Unos senos artificiales, son la carnada para fijar la atención de sus acompañantes en el coche. Sólo sus ojos evidencian un pálido reflejo de su belleza antaño. Al mirarlos en el espejo retrovisor de su automóvil, tiene conciencia de ser única en el universo. Quizás la dueña de todo lo existente, pero sólo ella lo sabe. Porque es distinta a toda la fauna del planeta donde pernocta, y, además, conoce de la existencia de otro sistema vivo, pero también es diferente a la totalidad de los organismos de ese orden. Es por eso, que entre los sentimientos despertados por Isserley en el lector, nunca está el de la piedad. La conciencia de su peculiaridad, aunque la confina a la soledad eterna, es igualmente el fuego que mantiene llameando sin desfallecer su altivez y soberbia. De esas características espirituales obtiene, sin duda, la frialdad para apoderarse de sus presas sin contemplaciones ni mayores cuestionamientos; dicho en otras palabras, la certeza de enarbolar una inclasificable superioridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la principal seducción de la novela de Faber: desarrollar su tesis sobre la vida, el sufrimiento, el amor, la muerte y la inmortalidad, a través de un alma presa del rencor y del resentimiento, de una sensibil&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQfP5-Sv1I/AAAAAAAAADk/JmkdQyGmrjI/s1600-h/Michel_Faber_1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018170242918170450" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 152px; CURSOR: hand; HEIGHT: 196px" height="172" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQfP5-Sv1I/AAAAAAAAADk/JmkdQyGmrjI/s320/Michel_Faber_1.jpg" width="150" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;idad al límite de la susceptibilidad, que por encontrarse en esa situación, mantiene una lucidez descomunal. Por este motivo, desde la primera página, notamos su tormento y complejidad, su cercanía y semblanza de personaje entrañable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo se mantiene inalterable, con nuestra heroína haciendo sus labores regulares, hasta la visita fugaz a la Granja Ablach, de Amlis Vess, el único heredero e hijo del propietario de la compañía homónima antes mentada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto supone a Isserley, enfrentarse de golpe, al peor de sus temores: ser examinada y vista, después de sus cambios, por un ser humano a quien considera su igual. Con el arribo de Amlis, la seguridad de la protagonista sufre un trastorno y un vuelco. Aparece en su personalidad, una conciencia que la hace dudar de su trabajo. Temblar, cuestionarse al borde del precipicio. Se agudiza en ella una crisis existencial, primigenia en su carácter. Renace en su ilusión el amor olvidado, ahora imposible, pero liberador y redentorio. Entonces, Isserley decide huir del granero y de las garras de la Corporación Vess, perderse en la anchura y hermosura de la Esfera, la nueva patria que la cobija de su exilio; salir a la autopista del azar, y detener ella, con mano propia, el automóvil de su derrotero. Todos somos iguales bajo la piel, y anhelamos lo mismo. Último y grandioso matiz de la fábula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un adelanto&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando Isserley divisaba a un autoestopista, en principio siempre pasaba de largo para tener tiempo de observarlo. Buscaba grandes músculos: un pedazo de cuerpo con patas. Los ejemplares pequeños o enclenques no le interesaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) solía aventurarse a salir a unas horas en las que el silencio era tan prehistórico que su vehículo hubiera podido ser el primero que rodaba por una carretera. Era como si la hubieran transportado a un mundo tan reciente que las montañas aún debieran experimentar algunos cambios y los valles frondosos todavía tuvieran que convertirse en mares. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQdjp-SvzI/AAAAAAAAADU/-WtU7uoAYQw/s1600-h/Bajo_la_piel_2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018168383197331250" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQdjp-SvzI/AAAAAAAAADU/-WtU7uoAYQw/s320/Bajo_la_piel_2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, una vez que se lanzaba con su cochecito a la carretera desierta y ligeramente húmeda, solía ser simple cuestión de minutos que detrás de ella aparecieran otros coches que también se dirigían al sur y que no se conformaban con ir al ritmo que ella marcara, como va una oveja tras otra por un sendero estrecho, sino que la obligaban a conducir más deprisa por aquella carretera de un solo carril, a menos que quisiera oír un concierto de cláxones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) la mayor fuente de distracción no la constituía aquel peligro, sino la seducción de la belleza. Una zanja resplandeciente por el agua de la lluvia, una bandada de gaviotas siguiendo una máquina sembradora por un campo cubierto de abono, el reflejo de la lluvia al caer dos o tres montañas más allá, y hasta el vuelo en las alturas de un ostrero solitario, podían hacer que Isserley casi se olvidara de para qué estaba en la carretera”. (págs. 9-11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El modo en que la miraba Amlis era conmovedor, pero maravilloso al mismo tiempo. La miraba como si ella fuese el guardián del universo, como si el universo entero le perteneciera, cosa que, tal vez, fuese cierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El terrible precio que había tenido que pagar conllevaba, en cierta medida, que aquel mundo le perteneciese. Estaba mostrando a Amlis lo que podían ser los dominios de quien estuviera dispuesto a someterse al sacrificio supremo, un sacrificio que nadie, salvo ella, se había atrevido a llevar a cabo. Bueno, en realidad, salvo ella y Esswis. Pero éste rara vez abandonaba su casa de la granja. Probablemente, el verse tan desfigurado había acabado con él. Las maravillas de la naturaleza no significaban nada para él. No eran un consuelo suficiente. Ella, sin embargo, seguía forzándose a salir y ver todo cuanto había que ver. Se exponía todos los días a la imparcialidad de los cielos, feliz de hallar consuelo bajo su bóveda”. (pág. 269)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Isserley bajó la mirada hacia donde estaba Yns. Éste le sonreía de oreja a oreja, enseñando unos dientes estropeados; tenía una brillante mancha de salsa en la punta del hocico. A pesar de lo desagradable que le parecía, de repente Isserley comprendió que el pobre era un tipo inofensivo, una bestia de carga impotente, un esclavo, un ser de usar y tirar, destinado a un solo fin. Cautivo en las profundidades de la tierra, llevaba una existencia que apenas era mejor que la que le hubiera tocado si se hubiese quedado en los Estados Nuevos. Para ser sinceros, todos aquellos hombres se estaban cayendo a pedazos, pelo a pelo y diente a diente, como piezas de una maquinaria demasiado usada, herramientas baratas para llevar a cabo un trabajo que los iba a enterrar a todos. Mientras Isserley recorría los espacios abiertos de sus ilimitados dominios, ellos permanecían atrapados bajo los establos de Ablach, trabajando como máquinas, escarbando bajo la pobre luz de una lámpara de volframio, respirando un aire viciado y comiendo los asquerosos despojos que sus amos rechazaban. A pesar de que la Corporación Vess había anunciado a bombos y platillo que les iba a brindar la posibilidad de emprender una vida nueva y diferente, lo único que había hecho era sacarlos de un hoyo para enterrarlos en otro”. (pág. 287)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A pesar de todos los privilegios de los que gozaba, de toda su belleza y de su total perfección, había millones de cosas que Amlis no llegaría a conocer nunca. Era un príncipe que había regresado a su tierra, pero su reino era un vertedero comparado con los dominios de Isserley. Incluso los de la Élite, que se mantenían alejados de las cosas más horribles, no eran más que prisioneros en jaulas opulentas que vivían y morían sin llegar a imaginar siquiera toda la belleza que Isserley veía día tras día. Todo lo vivían y disfrutaban dentro de recintos cerrados: el dinero, el sexo, las drogas y la comida escandalosamente cara (¡diez mil liss por un filete de voddissin!). Y el único fin de todo aquello era distraerse de la espantosa desolación, de la oscuridad y de la putrefacción que les esperaba constantemente al otro lado de las delgadas paredes de sus hogares”. (pág. 291)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQkrp-Sv6I/AAAAAAAAAEM/-wh7K_YAzFc/s1600-h/Bajo+la+piel+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018176217217679266" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQkrp-Sv6I/AAAAAAAAAEM/-wh7K_YAzFc/s320/Bajo+la+piel+3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“El aviir haría que el coche, ella y un buen pedazo de tierra saltaran por los aires convertidos en las partículas más pequeñas que quepa concebir. La explosión produciría un cráter en el suelo de una anchura y una profundidad similares a las que causaría la caída de un meteorito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ella... ¿Adónde iría a parar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los átomos que la habían conformado se fundirían con el oxígeno y el nitrógeno del aire. En vez de acabar sepultada bajo tierra, se convertiría en parte del cielo. Así era como había que considerar el asunto. Con el paso del tiempo, los restos invisibles de su ser se irían mezclando con todas las maravillas que existían bajo el sol. Cuando nevase, sería parte de la nieve y caería suavemente sobre la tierra. Con la evaporación volvería a elevarse. Cuando lloviese, estaría en aquel arco espectral que se extendía desde el estuario hasta la tierra. Ayudaría a cubrir los prados de neblina, pero siempre sería transparente para las estrellas. Viviría eternamente. Lo único que necesitaba era valor para apretar aquella tecla y tener fe en que la conexión no se hubiera estropeado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alargando una mano temblorosa, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Allá voy”. (págs. 330-331)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vicente Lastra&lt;br /&gt;Santiago de Chile, Julio de 2005.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;*&lt;/strong&gt;Artículo publicado en la revista impresa &lt;em&gt;Ciudad de los Césares&lt;/em&gt; Nº 76, Santiago de Chile, enero de 2006. Igualmente, editado en la revista chilena virtual &lt;em&gt;Bajo los Hielos&lt;/em&gt; Nº 17 (&lt;a href="http://www.bajoloshielos.cl"&gt;www.bajoloshielos.cl&lt;/a&gt;). &lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2768016397427732284-361159025749977533?l=vicentelastra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/361159025749977533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/361159025749977533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/2007/01/un-escritor-crtico-de-la-sociedad.html' title='Un escritor crítico de la sociedad contemporánea: Michel Faber'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RaQhOZ-Sv4I/AAAAAAAAAD8/3SOqgwkGcRM/s72-c/Michel_Faber_2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2768016397427732284.post-2020950130273003240</id><published>2006-12-12T08:54:00.000-08:00</published><updated>2008-05-26T22:14:02.760-07:00</updated><title type='text'>Lolita: Un acercamiento a The Great American Novel</title><content type='html'>“Nada hay más bello y que fortalezca más en la vida que un recuerdo puro”.&lt;br /&gt;Dostoievski&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El sentido moral de los mortales es el precio que debemos pagar por nuestro sentido mortal de la belleza”.&lt;br /&gt;Vladimir Nabokov&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7nBC-v1RI/AAAAAAAAAAM/pxoMMTFLHFg/s1600-h/Nabokov+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5007693840848508178" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 166px; CURSOR: hand; HEIGHT: 170px" height="280" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7nBC-v1RI/AAAAAAAAAAM/pxoMMTFLHFg/s320/Nabokov+1.jpg" width="238" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Datos de rigor&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vladimir Nabokov (1899-1977) fue el continuador en el siglo veinte, por derecho propio, de la gran tradición de narradores eslavos que enriquecieron Occidente en el diecinueve, y que brillan con lámparas de oro entre las creaciones escogidas de la humanidad. Una verdadera aristocracia de las bellas letras, que iniciada con Alexander S. Pushkin, terminaría en el arrebato místico de un León Tolstoi, pasando revista a Gógol, Dostoievski, y Mijail Iurevitch Lérmontov, por citar a los más rancios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo la literatura francesa, con su lista de colosos encabezados por Balzac, puede decir otro tanto en igual período.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De sus compatriotas, ni Pasternack, ni Solhienitzyn, (quizás Mijaíl Bulgákov, el autor de &lt;em&gt;El maestro y Margarita&lt;/em&gt;), se le pueden comparar: así de grande y tajante es nuestro escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tragedia para el autor de &lt;em&gt;Lolita&lt;/em&gt; (1955), y que a la postre le impediría alcanzar mayores alturas en relación a los que le antecedieron, fue que a causa de la Revolución Rusa, debió abandonar para siempre su patria y cambiar “... mi idioma natural, mi libre, rica, infinitamente dócil lengua rusa, por un inglés mediocre, desprovisto de todos esos aparatos –el espejo falaz, el telón de terciopelo negro, las asociaciones y tradiciones implícitas- que el ilusionista nativo, mientras agita los faldones de su frac, puede emplear mágicamente para trascender a su manera la herencia que ha recibido”. Primero Inglaterra, después Alemania, luego Francia, los Estados Unidos, para morir en Suiza, ¡como Charles Chaplin!, fueron los itinerarios de su exilio eterno. A pesar de aquello, Nabokov esgrimiría la perfección en su idioma adoptivo, tanto así, que su obra maestra, &lt;em&gt;Lolita&lt;/em&gt;, es considerada por la crítica norteamericana, unánimemente, como The Great American Novel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7weC-v1eI/AAAAAAAAAB0/K0-oF_4vZ5I/s1600-h/Lolita+1..jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5007704234669364706" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 225px; CURSOR: hand; HEIGHT: 273px" height="302" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7weC-v1eI/AAAAAAAAAB0/K0-oF_4vZ5I/s320/Lolita+1..jpg" width="225" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Los lectores hispanos tenemos la dicha de contar con todas sus ficciones traducidas, incluso sus recuerdos autobiográficos, reunidos bajo el sugerente nombre de &lt;em&gt;Habla, memoria&lt;/em&gt; (1966). Las novelas de su primera época en lengua rusa, casi todas aparecidas durante su estancia en la República de Weimar, hasta la anglosajona mencionada más arriba, que culmina con la famosa &lt;em&gt;Lolita&lt;/em&gt;. Otros títulos destacados suyos son: &lt;em&gt;La dádiva&lt;/em&gt; (1952), comparada por Stephen Spender con &lt;em&gt;El retrato del artista adolescente&lt;/em&gt; de James Joyce..., &lt;em&gt;La defensa&lt;/em&gt; (1930), &lt;em&gt;Pálido fuego&lt;/em&gt; (1962), y &lt;em&gt;Ada o el ardor&lt;/em&gt; (1969), última novela de Nabokov, donde la pasión amorosa entre seres de la misma sangre, es decir, entre hermanos, pocas veces ha sido tratada con tanta delicadeza y altura de miras. Lo último en aparecer fue una edición de sus &lt;em&gt;Cuentos completos&lt;/em&gt; bajo la rúbrica de Alfaguara (2001). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sobre el texto que nos desvela, a principios de siglo, el mundo literario fue sacudido por una especie de escándalo, decimos “especie”, porque realmente importó a unos pocos obsesionados con estos temas: la traducción de Enrique Tejedor, la tenida por “oficial” en lengua castellana desde la década del sesenta (Editorial Sur, Buenos Aires), estaba plagada de errores y groseras omisiones desde su traslado del inglés original. La crisis se remediaría con la pronta aparición de la versión de Francesc Roca. Una rápida comparación entre los manuscritos deja ver la ceguera o el inglés de principiantes de Tejedor, que en su descargo puede alegar el apuro del lector en español por abrazar a Lolita en la cima del escándalo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es así, entonces, como las citas que ocuparemos provienen del trabajo de Roca. Será también la fuente y base de nuestro análisis. Esta edición puede ser encontrada en Editorial Anagrama, Panorama de Narrativas, Biblioteca Nabokov, Barcelona, año 2002. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Comentario importante, la novela ha sido en dos oportunidades llevada al cine. &lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7pRy-v1UI/AAAAAAAAAAk/pNwfItccWpU/s1600-h/Lolita+3.jpg"&gt;&lt;/a&gt;La primera cinta, de Stanley Kubrick, es un bodrio sesentero en blanco y negro; cosa curiosa, pues el guión fue escrito por el mismo Vladimir. La segunda película, dirigida esta vez por Adrian Lyne (1997), es de una estética sublime por donde se le observe: difícilmente podrá ser superada la escena que reproduce el (re)encuentro de Humbert Humbert con Dolores Haze, sobre una esterilla, en un estanque de sol, con la nínfula hojeando distraídamente una revista farandulesca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dichos estos aprontes, entremos en materia. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7v2C-v1dI/AAAAAAAAABs/F_GHPBIBk7w/s1600-h/Lolita+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5007703547474597330" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7v2C-v1dI/AAAAAAAAABs/F_GHPBIBk7w/s320/Lolita+3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La esperanza de Humbert o la búsqueda del amor&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Lolita&lt;/em&gt; es una historia de amor, cruel, brutal, inmensamente triste, quizás lo más parecido en nuestro tiempo a esas tragedias imposibles que cantaban los juglares medievales, los bardos que recorrían los bosques de la vieja Europa. Es una reminiscencia, un recuerdo, una expiación, escrita en un estilo sin concesiones por el propio involucrado y protagonista de la historia, que se autodesigna Humbert Humbert, porque, a su juicio, es el nombre más apropiado para alguien de su calaña, para un transgresor de su estirpe, “pero, no sé por qué, creo que es el que mejor expresa todo lo malo que hay en mí”. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7qGy-v1WI/AAAAAAAAAA0/I1p-9E_xwbM/s1600-h/Nabokov+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5007697238167639394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7qGy-v1WI/AAAAAAAAAA0/I1p-9E_xwbM/s320/Nabokov+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Maldad, que es la vileza de un poeta encadenado, de un soñador amarrado por la construcción de sus sueños imposibles de pintarse en la "bendita materia”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nos explica Humbert, con el corazón rebosante de amargura desde su celda, “cuando empecé a escribir Lolita, primero en la sala de observación para psicópatas, después en esta reclusión bien caldeada, aunque sepulcral, pensé que emplearía estas notas in toto durante mi juicio, no para salvar mi cabeza, desde luego, sino mi alma...”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De esta forma, llevando a cabo la escritura del relato, Humbert no pretende justificar su crimen, sino que desea inmortalizar para la vida de las generaciones futuras, la memoria de su amada. Es en definitivas cuentas, la recreación de un sueño frustrado de felicidad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por ende, además de una crónica, &lt;em&gt;Lolita&lt;/em&gt; es un soberbio estudio lírico de la desesperanza. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El narrador desbocado, nos relata en primera persona, la presencia de sus crímenes y demonios; denuncia irónica y ácidamente, con el odio que sólo tienen los desechados por la vida, la cultura del plástico y del motel, del dinero y la superficialidad de nuestra era. Pero ojo, esos son nada más que la escenografía y el telón de fondo, la tramoya y los disfraces. Son el tributo que tiene que pagar Nabokov por ser nuestro contemporáneo. &lt;em&gt;Lolita &lt;/em&gt;es tan poderosa, que sale airosa en cualquier siglo, y en cualquier época. Su temática es de por sí trascendente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7yRy-v1fI/AAAAAAAAAB8/f2xb-Wxhn6w/s1600-h/Nabokov+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5007706223239222770" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 199px; CURSOR: hand; HEIGHT: 315px" height="293" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7yRy-v1fI/AAAAAAAAAB8/f2xb-Wxhn6w/s320/Nabokov+3.jpg" width="199" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Humbert confiesa su vida sin tapujos, admirando la imagen que alienta su existencia desde lo más recóndito de su alma: el amor de su juventud, la conjunción de todas sus carencias afectivas, la niña ésa que amó en un principado junto al mar, a sus catorce años. Muerta la joven holandesa, aire de sus ensoñaciones, se concretiza lo que será una imposibilidad de por vida; la dificultad cierta de volver amar, de ser amado. Sin embargo, eso no es obstáculo para mantener la ilusión de reincidir nuevamente, en las astillas de sueño que manifiesta el amor. Y ese espejismo, el de la nínfula virginal, es el fuego que atempera la frialdad de su derrotero posterior, es el tesoro al que echa mano para enfrentar las dificultades que se le presentan en el camino. Solitario y desfalleciente trayecto. Junta los párpados, exige a su memoria, y esa esperanza, ese regreso a la infancia, que es al fin y al cabo, la ilusión de volver al absoluto primigenio, le regalan los deseos de vivir y seguir adelante.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Por qué esa búsqueda ansiosa y frenética, apurada y obsesiva? La respuesta, la encontramos en la misma biografía del literato francés (la nacionalidad de nuestro confidente). Huérfano de madre a tierna edad, con un padre más frívolo que cariñoso, el niño melancólico, el adolescente sensible, lógicamente, volcará toda su capacidad de amar intacta, acumulada, en su primer amor. Destruida esa primera experiencia, el joven idealizará, el hombre la proyectará... Alegarán voces diciendo que eso les sucede a todos, que es un acontecimiento natural en la vida de todos. Pero, ¿es que todos los seres humanos sienten igual, de la misma manera; y por ello, deben reaccionar de una forma parecida a estímulos de la misma índole? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El mismo Humbert, nos facilita la tarea definiendo la naturaleza de su pasión, “era un amor a primera vista, a última vista, a cualquier vista...”. Dolores Haze, superaba con réditos su papel de mujer y amante, era la persecución de un ideal, de una carencia que molestaba, torturaba. ¿No lo entienden? ¿No lo comprenden? Humbert Humbert, quiso llevar su experiencia mística a la materia, a Dios traerlo a la tierra. Pero no pudo, simplemente no pudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La moral que se derrumba o la comprobación de una realidad &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta será una defensa apasionada de Humbert. Nos colocaremos fieramente en el banquillo del acusado, y por ello, nuestra respuesta será firme y violenta. Absolvemos a Humbert Humbert de toda culpa, cargo y agravio. Señoras y señores del jurado, permítanme decirles que la costumbre, la moral no tiene nada que hacer aquí, rotundamente nada. Que no entromezca sus sucias y culposas garras, en los terrenos inmarcesibles, sagrados de la poesía; en el campo de acción etéreo de los poetas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7rCi-v1YI/AAAAAAAAABE/tXXPQ6ChZk0/s1600-h/Nabokov+4..bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5007698264664823170" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7rCi-v1YI/AAAAAAAAABE/tXXPQ6ChZk0/s320/Nabokov+4..bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Definitivamente menos, la moral de una sociedad donde la vida cotidiana destila el aroma abyecto de lo contrario, de la inmoralidad, a sucias bocanadas, a grises ventiladas. Un lugar donde los sistemas filosóficos y éticos, hace ya bastante tiempo que dejaron de guiar los latidos de los comportamientos sociales, el sibilino pulso de las relaciones entre sus miembros. Entonces, si la colectividad presenta esos rasgos demoníacos por esencia, casi por determinación. ¿Es que, no podría ser al revés, y el ser sensible, el artista, transformarse en una víctima de la degeneración de la comunidad? Más todavía, si sumamos los argumentos enarbolados en líneas anteriores, en los que Humbert pasa a transformarse en el resultado de un grupo humano donde los vínculos de afectividad se desenvuelven según el capricho y la conveniencia, y no sobre la base honorable del compromiso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Tiene a lugar una escena en la cinta de Lyne que es capital para dar mayores luces a este respecto. Observemos. Una noche de lluvia y tormenta en el medio oeste norteamericano. Los relámpagos y truenos resplandecen y encienden el cielo con todas sus fuerzas. En un motel anónimo, Humbert y Lo, duermen profundamente, uno junto al otro, en el fin de la noche. Humbert el dormilón, cae bajo las garras de una terrible pesadilla. La pesadilla es densa y bulliciosa, con gentes que golpean estrepitosamente la puerta de la habitación. Toc, toc, toc. Humbert se levanta y abre la puerta. Para su sorpresa, la muchedumbre que aparece se ríe de él, de su miedo, de su ingenuidad, de su vida... Esa carcajada hiriente, es la sociedad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Silencio de reflexión.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Afirmamos con vehemencia, que no le corresponde a la ley de una tribu podrida, juzgar la redención de un hombre solo y atormentado. Ésa, antes que nada, es una verdadera norma de moralidad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Y Lo, y Dolores, ensayista, acaso ella no tiene por derecho, una expiación que la legitime existencialmente? Su realización era ser la amada de Humbert, la posesión de Humbert, evaporarse como el sueño que fue siempre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo comprendo y antepongo al artista, al loco, al ser lleno de vergüenza, al desesperado que se muere por falta de amor. Ésa es la piedra angular de la ética de un linaje de hombres verdaderamente humanos. Ja, ja, ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La imposibilidad de la vida&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Lolita&lt;/em&gt; es la sorda batalla de la pasión de un hombre contra la omnipotente realidad. El desenvolvimiento de una aspiración que no puede llevarse a efecto sino mediante la sublimación del refugio del arte. En ese sentido, contemplamos la gran disyuntiva del arte contemporáneo: la lucha descarnada del espíritu contra la materia. &lt;a href="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7r7C-v1ZI/AAAAAAAAABM/IfFP3PLvUu0/s1600-h/Lolita+y+Humbert.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5007699235327432082" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 244px; CURSOR: hand; HEIGHT: 173px" height="162" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7r7C-v1ZI/AAAAAAAAABM/IfFP3PLvUu0/s320/Lolita+y+Humbert.jpg" width="202" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El tema de la imposibilidad, del amor imposible, subyace como corriente siempre presente a medida que avanzamos en la lectura de &lt;em&gt;Lolita&lt;/em&gt;, es el eje central sobre el cual Humbert espera hacer de lo irrazonable, algo razonable. Ya desde un comienzo invoca a Annabel, la niña iniciática, como la antecesora y acto, de la potencia que será Dolores Haze. Es interesante, según podemos notar, el intento desgarrador de Humbert por convertir una idealización, en un motivo que ostente alguna posibilidad de realidad. Casi al final del relato, llorando, le dice a la crecida Dolly Schiller (Lolita se ha casado, y pasado al estado de mujer), “bueno, no mañana, desde luego, ni pasado mañana, pero... Bueno, algún día, si quieres venirte a vivir conmigo... Crearé un nuevo Dios, y se lo agradeceré con gritos desgarradores, si me das una esperanza, aunque sólo sea microscópica”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal y como los héroes épicos que se enfrentan a un destino escrito de antemano por los dioses, irrevocable desde un principio, Humbert encarna los atributos del anti héroe, del hombre habitante de la modernidad. Es cierto que su actuación, y las consecuencias que se desprenden de ella, nos pueden resultar moralmente reprobables en una dirección que apunta a la conservación de lo establecido; empero, es tan puro y cristalino, ¡así lo percibí y es que me enamoré de Lolita!, el sentimiento que lo impulsa, que adquiere las virtudes del héroe clásico que persigue lo inalcanzable, en este caso, el regreso al amor casto y romántico de la primera juventud, personificado en Lolita, el amor irrealizable hacia una doceañera. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como es trágica su meta, Humbert no puede completar su redención. Ésta, es interrumpida por Clare Quilty, que representa la frivolidad y la búsqueda enfermiza del placer por una humanidad enajenada. Para guardarse en la historia de la literatura es el capítulo final donde Quilty recibe su sentencia de muerte en la forma ¡sensible! de un poema. La contradicción y naturaleza de los móviles involucrados no puede ser más perfecta y definitiva. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quilty le arrebata a Humbert la reconciliación consigo mismo y con la vida. Es un Judas que cumple órdenes dispuestas por la concatenación de los hechos, la no consumación de la felicidad de Humbert. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y en un acto de suma rebeldía, Humbert lo asesina, pero él también perece, posteriormente, de trombosis coronaria en la prisión; entonces, la única vía que tiene para sobrevivir y no muera borrado por el tiempo su amor, es el refugio del arte, la evocación literaria de Lolita; ése es su único triunfo sobre la vida.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Impresiones finales &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5008151085057764994" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 224px; CURSOR: hand; HEIGHT: 291px" height="409" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RYCG4KZa7oI/AAAAAAAAADA/dZloN4ClPUg/s320/Lolita.jpg" width="224" border="0" /&gt;Tengo la seguridad de que pasarán los años, las décadas, los siglos, y &lt;em&gt;Lolita&lt;/em&gt; seguirá enamorando, a primera, a segunda, a tercera, a cuarta, a cualquier vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Clasificando sus cualidades, diremos: novela romántica, por sus descripciones renacentistas y paganas, por su desenvoltura, por el movimiento de otro mundo que brotan de los cuerpos de sus personajes y situaciones; novela en prosa poética, por su escritura, metáforas, alusiones, su calidad enaltece la labor literaria; novela mística, por su concepto noble del amor y de la belleza.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siendo fieles a Nabokov, Mr. Sigmund Freud, el doctor vienés y sus secreciones teóricas, brillan por su ausencia en las inmaculadas páginas de &lt;em&gt;Lolita&lt;/em&gt;. Buscad en los arquetipos grandiosos y no en los símbolos banales para interpretar esta escultura.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora, lectores, corred, corred a una librería, la más cercana o lejana, la verdad no importa, y ojalá que lleguéis a amar a Lolita, tanto como os amáis a vosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Fragmentos esenciales&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita...”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“La miré y l&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7s6i-v1bI/AAAAAAAAABc/hu0HCbW1M1I/s1600-h/Lolita+2..jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5007700326249125298" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 148px; CURSOR: hand; HEIGHT: 309px" height="217" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7s6i-v1bI/AAAAAAAAABc/hu0HCbW1M1I/s320/Lolita+2..jpg" width="171" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;a remiré, y comprendí, con tanta certeza como que me he de morir, que la quería más que a nada en este mundo. Ya no era más que el vago aroma a violeta y el eco, débil como el de las hojas muertas, de la nínfula con la que me había revolcado lanzando alaridos de pasión en el pasado; un eco a la orilla de un barranco rojo, con un bosque lejano bajo un cielo blanco, y hojas pardas ahogándose en el arrollo, y un último grillo sobre la crespa maleza..., pero, gracias a Dios, no era sólo ese eco lo que yo había venerado. Lo que yo solía acariciar entre las zarzas enmarañadas de mi corazón, mon grand péche radieux, se había reducido a su esencia: un vicio estéril, egoísta, del que renegaba y al que maldecía. Pueden ustedes burlarse de mí y amenazar con despejar la sala, pero hasta que esté amordazado y medio estrangulado seguiré gritando mi pobre verdad. Insisto en que el mundo sepa cuánto quería a mi Lolita, a esta Lolita, pálida y profanada, con otra niña en el vientre, pero todavía con sus ojos grises, todavía con sus pestañas negras, todavía castaña y almendra, todavía mi Carmencita, todavía mía. Poco importaría que sus ojos se marchitaran hasta convertirse en los de un pez miope, que sus pezones se hincharan y agrietaran, que su pubis delicado, encantador, aterciopelado, joven, se ensuciara y desgarrara... aun así enloquecería de ternura con sólo ver tu querido rostro pálido, con sólo oír tu voz juvenil y ronca, mi Lolita.” &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Ninguno de los dos vivirá, pues, cuando el lector abra este libro. Pero mientras palpite la sangre en mi mano que escribe, tú y yo seguiremos siendo parte de la bendita materia, y me será posible hablarte desde aquí, aunque estés en Alaska. Sé fiel a tu Dick. No dejes que otros hombres te toquen. No hables con desconocidos. Espero que quieras a tu hijo. Espero que sea varón. Ojalá que tu marido te trate siempre bien, porque, de lo contrario, mi espectro se le aparecerá como negro humo, como un gigante demente, y le arrancará nervio tras nervio. Y no tengas lástima de Clare Quilty. Tenía que elegir entre él y Humbert Humbert, y quería que éste viviera, al menos, un par de meses más, para que tú vivieras después en la mente de las generaciones venideras. Pienso en bisontes y ángeles, en el secreto de los pigmentos perdurables, en los sonetos proféticos, en el refugio del arte. Y esta es la única inmortalidad que tú y yo podemos compartir, Lolita mía.”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vicente Lastra&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Santiago de Chile, abril de 2003.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Artículo publicado originalmente en la revista impresa &lt;em&gt;Ciudad de los Césares &lt;/em&gt;Nº65, junio de 2003, Santiago de Chile. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2768016397427732284-2020950130273003240?l=vicentelastra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/2020950130273003240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2768016397427732284/posts/default/2020950130273003240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vicentelastra.blogspot.com/2006/12/lolita-un-acercamiento-the-great.html' title='Lolita: Un acercamiento a The Great American Novel'/><author><name>Vicente Lastra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09478348064107278230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_HxE1uN-hx-8/SyxsxOuhjII/AAAAAAAAAS4/DynnGW6rgoc/S220/david+morales+lastra.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_HxE1uN-hx-8/RX7nBC-v1RI/AAAAAAAAAAM/pxoMMTFLHFg/s72-c/Nabokov+1.jpg' height='72' width='72'/></entry></feed>
